Sábado 12 de Agosto de 2017

Marcela Medel:

“Me cuesta juzgar a la gente”

La actriz cuenta su experiencia en la nueva teleserie de Mega y recuerda sus inicios en la actuación en los años ochenta.

Por Alfredo Potthoff Navarrete

Me habría encantado haber vivido la bohemia del teatro, pero nunca supe de eso".

No ha tenido tiempo para salir a la calle. Marcela Medel ha estado de set en set grabando para la teleserie "Verdades Ocultas" de Mega. "Oh, está de día", dice entre risas al salir, por un momento de descanso. Marcela es Laura en la serie, una mujer que, por circunstancias extremas, tuvo que vender a una de sus hijas para poder salvar a la otra. La historia, para la actriz, abre un debate interesante: "Estando en una situación tan extrema, uno no puede juzgar. A mí, desde hace un tiempo, me cuesta juzgar a la gente".

Medel comenzó haciendo teleseries, teatro y cine en la década de los ochenta. Una época que a ella le marcó fuertemente porque, entre otras cosas, no pudo disfrutar de la vida bohemia de los artistas, que existía antes del golpe. Fue en ese mismo período cuando nació su hija, que, reconoce, ha sido uno de los momentos más felices de su vida.

—¿Qué te han dicho las personas en la calle por tu rol en esta serie?

—He tenido muy poco tiempo para salir a la calle, porque estamos grabando (ríe). Pero lo que me ha tocado, la verdad, súper bien. Incluso, con todo este tema de ‘la mamá que vende a su hija', claro, uno puede pensar... No, la gente ha sido muy amable.

—La gente puede pensar: ‘qué mala mamá'

—Claro, como que ‘vendiste a tu hija'. Creo que, como fue enfocada la teleserie, fue justamente para decir ‘oye, en el lugar de una mujer como Laura, ¿tú realmente la juzgarías?'. Y estando en una situación tan extrema, uno no puede juzgar. A mí, desde hace un tiempo, me cuesta juzgar a la gente. Hay que ver primero el contexto en que está, como persona. Las circunstancias varían mucho.

—Muchas veces juzgamos sin saber el contexto de las cosas.

—Sí, exacto. Siento que es como un fenómeno universal. El ser humano está pasando por una etapa en la que se le está pasando la cuenta, por todo lo malo que hemos hecho. Hemos sido muy poco empáticos con el otro. En este país también, están saliendo a flote todas las verdades.

—¿Tú has pasado por momentos en que te hayas sentido juzgada?

—Sí. Afortunadamente no he tenido tantos. Sentirse juzgado es bien complicado, porque también uno puede irse en la onda de ‘la víctima'. Por eso, te digo, los contextos son tan importantes. Es importante saber dónde suceden los conflictos y ver cómo nos movemos y cómo uno actúa frente a las cosas que le toca vivir.

—¿Hay alguna similitud en la forma de ser de Laura contigo?

—No. No hay mucha similitud. En general, en mi vida, como que soy bien directa, no soy buena para ocultar cosas. Me gusta decir al tiro ‘sabes que no me pareció tal cosa'. O trato de solucionar el conflicto. No me gusta vivir en el conflicto.

—¿Cómo te interesaste por la actuación?

—Yo estudiaba Danza, y descubrí el teatro y para mí fue como descubrir la magia. Y de ahí para adelante, siempre quise, siempre supe, que yo quería estudiar Teatro. Pero claro, entremedio, vino una época súper oscura, me tocó estar en el colegio y en la universidad durante la dictadura y eso fue súper marcador.

—¿En qué te marcó?

—Hace un rato estaba conversando con el actor Renato Munster, y decíamos ‘nosotros siempre estamos escuchando noticias'. Porque nos marcó, el hecho de que tenías que salir a la calle sabiendo a qué ibas. Entonces siempre estamos pendiente, preguntando ‘qué pasó'. Todo eso creo que me marcó harto, en muchos sentidos.

—¿En qué otros sentidos?

—Por ejemplo, bueno, me habría encantado haber vivido la bohemia del teatro, pero nunca supe de eso. Uno escuchaba historias, cómo era el movimiento teatral antes del golpe. Qué pena no haberlo vivido.

—Si tuvieras que elegir un momento de mayor alegría en tu vida, ¿cuál sería?

—Cuando tuve a mi hija. Además, que fue un parto natural, entonces fue casi como que nace un pescadito. Es doloroso, para mí fue así, hay otras mujeres que tienen partos y no son tan dolorosos. Pero fue un momento maravilloso para mí.

—¿Por qué quisiste tener un parto natural?

– No sé (ríe). No... La verdad es que tenía un ginecólogo muy amigo mío, y fue mi obstetra también, y él estaba implementando en la salud pública el tema del parto sin dolor. Yo encontraba que lo que él hacía era maravilloso entonces dije ‘quiero tener mi guagua contigo y que sea así'. Y me preparé, mi marido también (el actor Samuel Villarroel), y fue una muy linda experiencia.

—¿Lo recomendarías?

—Creo que cada persona sabe cómo quiere y cómo puede. Son decisiones súper personales. Yo y Samuel decidimos como papás que fuera así, y para nosotros fue perfecto.

—¿Cuál es tu mayor sueño?

—Yo creo que el sueño, la máxima mía, es ‘ojalá que todos los días sean buenos'. La felicidad es tan relativa, pero que todo ande bien, que todo fluya. Uno no puede predecir nada de lo que puede pasar cinco minutos más allá. Hay un dicho irlandés, que lo saqué de una entrevista a Jeremy Irons (actor inglés), que dice ‘si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes para el futuro'. Creo que el presente es lo más importante.

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