Viernes 4 de Agosto de 2017

Efecto de guetos verticales

Seis comunas del Gran Santiago congelaron sus permisos de edificación

A la decisión de los alcaldes de Ñuñoa, Peñalolén, Recoleta, Estación Central, Quinta Normal y Vitacura se sumarían Quilicura y San Bernardo, que ya iniciaron los trámites.

Por Patricio Pino M.

Desde 2010, en Santiago, la densidad de construcción aumentó en un 50%". Magdalena Vicuña Urbanista UC

Hoy, a cualquier edificio se le llama gueto vertical, y eso no es válido". Pablo Alvarez Gerente Vivienda CChC

Hoy, seis comunas del Gran Santiago tienen congelados los permisos de edificación en todo o parte de sus respectivos territorios. Dentro de poco se sumarán Quilicura y San Bernardo, que ya empezaron los trámites ante la Seremi de Vivienda, porque van a revisar sus planos reguladores comunales (PRC). Y aunque el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, no tiene entre manos modificar el PRC de esa comuna, anunció que examinará los permisos concedidos por su antecesora luego de revertir la autorización para megatorres en el «Parque Las Moscas», en el borde con Pedro Aguirre Cerda (PAC).

En este minuto, al menos el 23% de las comunas de la capital tienen en suspenso el desarrollo de futuros proyectos inmobiliarios, prácticamente cinco meses después de que el intendente de Santiago, Claudio Orrego, denunciara lo que denominó «guetos verticales» en Las Rejas norte. Así se refería a varias torres de 23 o más pisos que se habían construido en Estación Central, porque la comuna carecía de un plano regulador comunal que limitara la altura o la densidad de las cuadras.

El congelamiento de los permisos de construcción lo ve con preocupación el gerente de Vivienda de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Pablo Alvarez. Recuerda que hace poco, San Miguel —que bordea el casco histórico— también tuvo congelado sus permisos (hoy están congelados Ñuñoa, Peñalolén, Recoleta, Estación Central, Quinta Normal y Vitacura). "Uno no debiera estar contra el congelamiento per se, el problema es que la mayoría de los congelamientos se transforman sin variación en disminución de la posibilidad de construir en altura", dice.

Y agrega: "Hoy día hay una demonización de la altura. A cualquier edificio se le llama gueto vertical. Este discurso no es válido. Lo que hay que hacer es decir cuál es la altura y densidad para determinado lugar de la comuna". De lo contrario —afirma—, conducirá a que la clase media termine viviendo en Melipilla o Talagante, a 2 horas de sus trabajos. "No pondría el caso de Estación Central, pero sí nos preocupa que, por ejemplo, Ñuñoa, casi al lado del Metro, sólo permitirá hasta 4 pisos. Lo mismo en Recoleta, al lado del Metro. Ya pasó en Providencia", dice.

Según los cálculos de Alvarez, la única posibilidad de ofrecer viviendas bien ubicadas entre 2.000 y 3.000 UF en comunas céntricas es en edificios de altura. "Nadie se preocupa de dónde van a vivir los 1.100.000 habitantes más que tendrá Santiago en la próxima década", advierte. "(Este tipo de medidas) produce un encarecimiento en el valor de las viviendas. Hay un alza de precios. En Ñuñoa es imposible hallar una vivienda de 3.000 UF; están llegando a 5.000 UF, fuera del alcance de la mayoría de los chilenos", dice. Por eso —agrega— la gente busca su vivienda fuera del anillo de Américo Vespucio.

Valparaíso se sumó a la idea

Pero el congelamiento no es privativo del Gran Santiago. Hace un par de semanas Valparaíso también congeló los permisos para cambiar el PRC en dos polígonos de la comuna, que incluyen 10 de los 42 cerros del puerto. Según la directora de la Secretaría de Planificación de esa comuna, Tania Madriaga, en ese espacio había cuatro proyectos para edificios de entre 6 y 25 pisos.

La académica del Instituto de Estudios Urbanísticos de la UC, Magdalena Vicuña, dice que "nos hemos dado cuenta con un estudio de que estamos haciendo que desde 2010, en Santiago, la densidad de construcción aumentó en un 50 por ciento. Cada vez más, los proyectos tienen departamentos más pequeños y más departamentos por torre".

Explica que cuando un proyecto inmobiliario tiene una alta densidad, impide incluso que se complete la renovación urbana de la cuadra. "Así, de las casas que quedan, se empiezan a ir sus dueños y llegan a ocuparlas para otros usos que no son bienvenidos en los barrios".

Y señala que "los instrumentos de planificación, como el PRC, tienden a reaccionar. Por eso, los alcaldes congelan los permisos por un tiempo, para reaccionar respecto de estas dinámicas que en ciertos sectores pueden ser muy rápidas", dice.

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