Jueves 20 de Julio de 2017

“Para expandir el sistema de transporte, debe ser público”

Elliott Sclar, urbanista de la U. de Columbia, pone la equidad como eje de la planificación urbana.

Antonio Collados e Ignacio Sánchez

Las ciudades que prosperan son las que dan acceso a los servicios".

En su reciente visita a Santiago, el director del Departamento de Desarrollo de la Universidad de Columbia, Elliott Sclar, fue enfático en señalar que la calidad del desarrollo urbano pasa porque la ciudad sea accesible para todos, y que en esto el transporte público juega un rol clave.

"La mejor solución sería una ciudad tan integrada que no fuera necesario viajar, pero no se puede poner a todos en un mismo lugar. Es por eso que para un desarrollo inclusivo es clave tener un sistema de transporte público al que todos puedan acceder. Cuando me preguntan por qué es importante, yo digo que es porque es el motivo por el cual tenemos ciudades".

—¿Ve potencial de desarrollo urbano en Santiago?

—Sí, el potencial de Santiago en sí mismo es muy bueno, pero en este momento se encuentra en una disyuntiva: o se traza la meta de crear un transporte público que sea bueno y eficiente, o se le da mayor énfasis a la rentabilidad.

¿Y cómo se concretarían esas opciones en la práctica?

—Para que el transporte público sea útil para la ciudad, tiene que ser un servicio que todo el mundo use. Por un lado, si tratas de hacer un servicio para vender pasajes y sacarle plata, sólo lo usará un pequeño sector de la población. Por otro lado, si se quiere expandir, hay que hacerlo un servicio público y pagar por él.

¿Cómo financias eso?

—Haciendo pagar tanto a los usuarios como a los otros beneficiarios. Porque si de repente pones una línea de Metro, de un día para otro ese pedazo de tierra toma mayor valor, por lo cual sus dueños pasan a beneficiarse. Si haces que esos beneficiarios paguen por ese beneficio vas a poder permitir que los usuarios paguen sus pasajes a un precio razonable, y que todos tengan acceso.

Hay quienes critican el diseño radial de la red del Metro y preferirían una circunvalación.

—El transporte por sí solo no te va a dar esa respuesta. Esto es algo más ligado a la equidad. Si no te preocupas por la segregación social, no se resolverá el problema del transporte. Si les das mejor acceso a sectores pobres segregados, la gente que tenga dinero va a querer ir a esos lugares. Si no hay un argumento distinto para la integración de las viviendas sociales con las construcciones de mercado, el mercado va a barrer con ellas.

—¿Cómo imagina Santiago en 2030?

—Depende de qué tan inteligentes sean las decisiones que se tomen hoy en día. Este debate del Metro es un debate sano, y se enriquece incorporándole el factor sustentabilidad y el factor equidad.

—¿Cuál es la manera de incorporar esos factores?

—La historia nos enseña que en algunos casos las ciudades primero crecen y después necesitan transporte para que las cosas se faciliten, mientras que en otros casos, el transporte se transforma en una inversión principal. Para optar, hay que considerar también otros factores, como qué pasa con el crecimiento de la población en Chile.

¿Y basta la opción correcta para lograr una ciudad más integrada?

—El transporte siempre va a ser parte de la solución, pero no es la solución entera. Depende de otras cosas que también están sucediendo. Para mí, en términos de desarrollo, una de las inversiones más grandes que puedes hacer en un país va en la educación y en la investigación. Esas dos son inversiones que atraen capital y compañías dispuestas a invertir, crear productos y traer ideas. Si haces eso en un ambiente donde tienes buenos servicios públicos, atraerás a muchas de esas personas y esas ideas vendrán.

¿Y por dónde partiría?

—Las ciudades que prosperan son las que le dan a la población acceso a los servicios que les ofrece la ciudad, a todos, con equidad. El transporte urbano es una manera de tener acceso a todo, pero finalmente es el acceso lo que la gente necesita.

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