Viernes 23 de Junio de 2017

Mira

Por Martín Romero

Nuestra factoría nacional

de escritores

"Ni en Francia ni en España he visto jamás la cantidad de talleres literarios que existe en Chile".

Pueden sonar a exageración, pero las palabras del escritor y académico Mauricio Electorat (en una columna a principios de año), tienen algo de verdad. Hoy hay una verdadera industria nacional de talleres literarios: Son, al menos, una docena impartidos por escritores, profesores, críticos, periodistas, universidades y centros culturales.

Gratuitos o pagados. Semestrales o anuales, la variedad en amplia.

Por cierto, es una realidad que responde a una tradición que, desde los 80, con el (mítico) taller de José Donoso, se transformaría en cantera de nuevos escritores. En los 90, esa práctica se retomaría con el espacio formado por Antonio Skármeta en el Instituto Goethe, por donde pasarían Nona Fernández, Alejandra Costamagna, Marcelo Leonart y Rafael Gumucio. Posta, que hoy está en gente como Pablo Simonetti, cuyo taller se ha transformado en una virtual fábrica de narradores.

¿Qué es lo que anima a alguien a tomar un taller? "Mucha gente piensa que así es más fácil publicar", apunta la escritora María José Viera-Gallo, quien está en dos. "Pero la verdad es que la editoriales están más selectivas y hay mucha competencia", dice a modo de advertencia.

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