Viernes 19 de Mayo de 2017

La última película de Brian W. Cook

Mano derecha de Kubrick creará un pueblo en Atacama

Asistente de dirección de "El resplandor", coordina la construcción de un set gigante en el desierto para la adaptación cinematográfica de "Esperando a los bárbaros", de J.M. Coetzee.

Por Andrés Nazarala R.

"Debo tomar un avión pronto", se excusa el inglés Brian W. Cook (74) mientras se sienta en una oficina de la productora Goodgate, en Vitacura. Estuvo en Chile por más de dos semanas, encargándose de los preparativos de un nuevo proyecto: una adaptación de la novela "Esperando a los bárbaros", del Nobel J. M. Coetzee, que será dirigida por el colombiano Ciro Guerra ("El abrazo de la serpiente") y protagonizada por el inglés Mark Rylance ("Puente de espías"). Su rol, como siempre, es el de asistente de dirección, por lo que debe estar presente en todas las fases del filme: preparación, rodaje y posproducción.

"Regresaré en octubre porque debemos construir un pueblo grande en medio del desierto. Eso tomará 6 meses, hasta abril del próximo año. El rodaje comenzará en mayo", explica. "Es un desierto maravilloso y muy especial. Para esta película es perfecto".

—Le gustan los grandes desafíos, ¿no?

—Jaja, sí. Es que no sé hacer otra cosa.

Cook carga con un currículum de más de 50 títulos y ha trabajado en algunos de los filmes más costosos y complejos de la industria. Asistió a Stanley Kubrick en "Barry Lyndon" (1975), "El resplandor" (1980) y "Ojos bien cerrados" (1999), fue co-productor de "Gladiador" (2000), estuvo en la producción de "Flash Gordon" (1980), ha sido convocado por Sean Penn en sus obras como director y en el 2005 saltó a la dirección con "Color me Kubrick", protagonizada por John Malkovich y centrada en Alan Conway, un tipo que durante años se hizo pasar por el célebre cineasta.

Cook participó también en "Heaven's gate" (1980), la película de Michael Cimino que casi llevó a la quiebra a United Artist. Tuvo un presupuesto inicial de 11.6 millones de dólares, pero terminó costando más de 40 millones. La primera versión duraba 5 horas y media.

"Hay escenas maravillosas en esa película. Fue injustamente criticada. Por supuesto que le sobran 50 minutos, pero hay cosas ahí que no había visto antes. Michael fue un director muy visual. Era muy talentoso pero nunca hizo las películas que quería hacer. Tuvo que soportar mucha mierda de parte de la industria".

—¿Y cómo ha sido su relación con la gran industria?

—Siempre trabajé en producciones grandes. Mi padre fue técnico de sonido de David Lean e hizo cosas como «Moby Dick». Yo era un niño y jugaba en el set de esas películas. Se veía entretenido. Siempre pensé que hacer cine era mejor que trabajar en una oficina.

—¿Hubo nepotismo en sus inicios en el cine?

—Si algo bueno tiene el nepotismo es que te abre camino. No es fácil tener contactos, toma tiempo construirlos. Es más fácil si tu papá te presenta a gente buena. Pero debes trabajar duro. Todos partimos desde abajo. Y, bueno, como ya sabes, ayudé a tipos bastante demandantes, jaja.

"Los críticos no saben nada"

Antes de 1975, Cook había colaborado en largometrajes influyentes como "Alfie" (con Michael Caine) y "The wicker man". Inmerso en el fervor del Swinging London de los años 60, compartió noches con Paul McCartney y los miembros de The Who ("fue un honor poder beber con ellos"), mientras disfrutaba de la activa escena cinematográfica británica. Hasta que fue convocado por Stanley Kubrick.

"Fui recomendado como manager de locación para «Barry Lyndon». Fui a Irlanda, dejé todo listo y filmamos. En el rodaje, Stanley me pidió si podía ser asistente de dirección. Estuve ocupado un año en eso. Después hice segunda unidad en Alemania por 6 semanas".

—¿Qué le pareció Kubrick?

—Era un gran director pero también un tipo difícil y muy perfeccionista. Era además un hombre de negocios muy duro.

—Dos mitos sobre el rodaje: que la cinta fue completamente filmada con luces de vela y que tuvieron que arrancar de Irlanda por amenazas del IRA.

—No son del todo correctos. Solo se filmaron algunas escenas con luz de vela, con lentes especiales. Había velas por todos lados. Es una película muy linda visualmente. Sobre lo otro, ocurrió que nos deshicimos de muchos extras y un día recibimos una amenaza, supuestamente del IRA. Pero no pasó nada. Se trató de un peluquero despechado que inventó todo. En Irlanda dejamos mucha plata, gastábamos mucho. No creo que hayan querido echarnos, jaja.

—Después Kubrick lo convocó para "El resplandor". Jack Nicholson confesó que es el rodaje más duro que ha enfrentado.

—Es que estuvimos mucho tiempo filmando. Muchos meses de preparación, 7 meses en Estados Unidos y unos 10 en Inglaterra. Es demasiado tiempo, fue muy agotador.

—¿Qué fue lo más difícil de la filmación?

—Definitivamente, trabajar todos los días con Stanley, jaja.

—La crítica fue muy negativa en la época, pero con el tiempo ha sido considerada como un clásico del horror. ¿Le asombran esas contradicciones?

—Recuerdo que Jack Nicholson me dijo que él sabía que con el tiempo sería considerado un clásico. Nunca se sabe lo que pasa con las películas en el momento. Si lo supiéramos, seríamos millonarios. Ya ves lo que pasó con "La hija de Ryan", de David Lean. Fue destrozada por críticos como Pauline Kael.

—¿Qué opinión tiene de los críticos de cine?

—No saben nada. Nunca he conocido un crítico que haga una película.

—¿Truffaut, Godard…?

—Esos son tipos muy talentosos. Pero, ¿qué saben los críticos de cine? Cualquiera puede ser un crítico. Yo sería uno fantástico.

—"Ojos bien cerrados" tampoco fue tratada muy bien en su momento….

—La reacción fue blanca o negra. Hubo gente que la amó y otra que la odió. La filmación fue larga. Noté a Stanley cansado hacia el final del rodaje. No se veía bien, parecía enfermo. Murió de un ataque pocos días después de montarla. Es una pena. Siempre lo extrañaré.

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