Viernes 19 de Mayo de 2017

A seis meses de las presidenciales sigue juntando firmas

Los 132 días de la anticampaña de Guillier: sin comando ni generalísimo

Pese a tener el respaldo de radicales, comunistas, socialistas y pepedés, el senador tiene como estrategia seguir distante de los partidos. Sin embargo, esa política de lejanía tiene riesgos.

Por René González R.

Lo que no puede ocurrir es que haya un cierto menosprecio a los partidos, porque eso va a dificultar la campaña". Sergio Bitar (PPD).

Alejandro Guillier ha seguido al pie de la letra su plan. En el libro "De cara al país" (R. Sohr), escrito y publicado este verano, el senador independiente adelantó que "mi estrategia es tomar distancia de los partidos. Se gobierna con los partidos, sí, pero debiera tener sobre mi espalda el mayor apoyo ciudadano posible. Todo lo que logre de apoyo es lo que va a determinar cuál es mi espacio de movilidad".

Como consecuencia, las relaciones con las tiendas que lo respaldan son tensas:

Primero fueron los radicales, a quienes postergó cuanto pudo su proclamación; luego el PC, cuya directiva lo invitaba a su sede y no la iba a ver; le siguió el PPD, con quienes se peleó justo antes de su proclamación y, ahora último, fue el turno de los socialistas, a quienes les exigió adoptar sanciones por las inversiones en SQM.

El académico de la UDP, Carlos Peña, subrayó en su columna "Guillier y la utopía tonta" (El Mercurio), que es imposible "una democracia sin partidos… Y ahí está la centroizquierda, en indigna actitud borreguil…". Según Peña "un líder que crea que puede prescindir de ellos (de los partidos), relacionándose directamente con la ciudadanía, o no entiende nada o está simplemente engatusando; o enarbola una utopía tonta o una fraudulenta".

Riesgo de desafección

La tensión es tal entre las tiendas y su abanderado, que sus adherentes creen que con su actitud puede desafectar a los militantes y minar el trabajo de campaña, produciendo una fuga de votos hacia el Frente Amplio, Goic y ME-O.

"Lo que no puede ocurrir es que haya un cierto menosprecio a los partidos, porque eso va a dificultar la campaña y su gobierno", resalta el ex ministro y ex senador, Sergio Bitar (PPD).

"Es más difícil hoy, pero un candidato presidencial y quienes lo sostienen deben manejarse en relación estrecha con los partidos para formar equipo. Se debe equilibrar con la habilidad de Guillier de tener cercanía con la ciudadanía", añade.

El ex subdirector de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda Carlos Correa acota que "Guillier está generando una fuerza centrífuga, que puede terminar por alejar a su infantería, que son los militantes, quienes se pueden acercar a otras candidaturas".

Con él coincide el analista Kenneth Bunker, quien, sin embargo, cree que "lo que se le puede complicar más es el trabajo de campaña, porque lo hacen los miembros de los partidos, pero no su respaldo, que es ciudadano".

Por mientras, Guillier —a seis meses de la presidencial y a pesar de tener detrás a cuatro colectividades con presencia nacional— prefiere juntar 33 mil firmas para inscribirse como independiente en la elección. Bunker resalta que en ese tipo de tareas —"que lo acerca más a la ciudadanía— es donde necesita el trabajo de los militantes "para que trabajen en Chol Chol y en Magallanes".

Sin embargo, tiene otra deuda. A 132 días de su primera proclamación (PRSD, 7 de enero) aún no tiene un comando ni un jefe de campaña.

Lobo estepario

Según Bitar, la elección de Guillier "no está ganada" y necesita a los partidos para triunfar. Por ello creen que la elección de su jefe de comando es clave para aceitar las relaciones en la NM.

Pero Guillier —quien en el libro de Sohr se describe como "bastante lobo estepario"— hasta hoy se mueve sin un jefe político, y diversas figuras que se perfilaron para eso perdieron protagonismo.

Para uno de los diputados cercanos al senador, Rodrigo González, "que fuera una mujer (la jefa de campaña) estaría muy bien. Tiene que tener empatía, conocer el mundo político, generar unidad y contar con una gran capacidad de gestión y organización".

Y para Bitar "avanzando en la campaña, se necesitan personas con más experiencia y capacidad, que lo asesoren en armar equipos para gobernar".

En equipo

El rol de Soler y del hijo

El comando de Guillier será anunciado en los próximos días y de ahí podría surgir el nombre de un jefe de campaña. Por el momento, el senador le ha dado rol de hombre fuerte a su jefe de gabinete. Hasta abril, era Juan Soto, acusado por los radicales de "poner demasiadas trabas".

Soto fue reemplazado por Enrique Soler (PPD), el profesional que según el timonel del PRSD, Ernesto Velasco, ha servido de enlace con los partidos. Sin embargo, el historiador ha pasado las últimas décadas fuera del país en labores diplomáticas.

Para acercarse al candidato, algunos vieron también una alternativa en el hijo de Guillier, el periodista Andrés Almeida, a quien se lo ha visto en proclamaciones.

Pero en el mismo entorno del senador aseguran que no tiene un rol político y que sólo le ha ayudado como compañía e intermediar entre periodistas o medios con el candidato.

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