Sábado 13 de Mayo de 2017

Jonny Tucki Hucke, escultor de Rapa Nui:

“Las tradiciones y el espíritu potente de la isla están en cada roca que utilizo en mi obra”

Sus trabajos han traspasado las fronteras y acaba de crear el Cristo de la Misericordia de Rapa Nui, que se suma a sus aplaudidas piezas escultóricas en la Polinesia.

Por Carolina Méndez @carolamendezl

Sueño que los jóvenes, en vez de ir a tomar tanto trago y hacer cosas sin sentido, se inspiren en otros caminos como el arte".

Junto al místico yacimiento Ahu Tepeu, (con gran valor arqueológico e histórico) y en las faldas del volcán Ma'unga Terevaka se instaló recientemente la imponente escultura del Cristo de la Misericordia de Rapa Nui (de 1.30 metro de altura) ubicado sobre un inmenso cuarzo incrustado en medio de este idílico paisaje. Jonny Tucki Hucke (54), escultor originario de la isla fue quien dio vida a esta obra. "Siempre pasaba a caballo por este lugar y me lo imaginaba puesto aquí. Y un día viendo una foto de este Cristo esto se concretó; fue algo realmente mágico, cumplí un sueño", comenta este escultor católico, quien en agosto del año pasado comenzó a tallar esta obra durante dos horas diarias.

El taller de Jonny está al aire libre mirando al océano Pacífico (a cinco minutos del centro de la isla). Un espacio idílico repleto de piedras volcánicas, materia prima para tallar sus obras. Aquí, sin más ruido que las olas del mar, es donde el escultor comienza a darles vida a sus creaciones a partir de las diez de la mañana. "Puedo estar esculpiendo durante cinco a seis horas continuas, aquí es donde mi arte fluye y toma vida", dice en perfecto español desde el teléfono.

Hasta este taller también llegan alumnos (niños y adultos) para aprender las técnicas escultóricas de este maestro. Jonny ha sido el creador de colosales piezas que conforman el patrimonio de la Isla. Basta recorrerla un poco para encontrarse con decenas de sus esculturas como el monumental Ariki Hotu Mutua, el Arcángel Uriel y el "Pequeño niño León del Espacio", que se puede apreciar en el aeropuerto de Mataveri. "Tengo un estilo contemporáneo que también se mezcla con un arte ligado a la tradición de esta isla", explica.

Asimismo, su arte ha traspasado fronteras y sus piezas han sido adquiridas en varios países del mundo; en Nueva Zelanda dejó el impresionante "Ahu del Triángulo de la Polinesia", que representa los tres puntos: Hawái, Nueva Zelanda y Rapa Nui. "Llegar con mi obra a otras latitudes me llena de orgullo, nuestra isla está impregnada de arte y debemos mostrarlo al mundo", opina.

Y agrega: "Muy pronto estamos preparando una exposición en Santiago, donde alguna vez fui hace muchos años, estoy muy entusiasmado de llevar mi obra a esta gran ciudad".

Arte y nuevas generaciones

Jonny agradece la fortuna de haberse criado entre monumentales figuras de piedra monolíticas. "Es maravilloso estar rodeado de un patrón arquitectónico único en el mundo que ha llevado a Rapa Nui a ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Las tradiciones y el espíritu potente de la isla están en cada roca y material de la naturaleza que utilizo en mi obra", dice este artista quien habla rapanuí, haitiano, español e inglés.

Y añade: "La conexión con lo sagrado, el mar, la transparencia del aire y las verdes colinas, contrastadas con las rocas volcánicas, han inspirado cada una de mis piezas".

Este escultor creció viendo cómo su padre, Pedro Tucki Tepano, un destacado artesano, tallaba obras tradicionales de Rapa Nui. "Aunque él murió cuando yo era niño, alcancé a aprender el oficio, el pulido y el diseño de diferentes clases de moáis, representaciones de divinidades y símbolos polinésicos", recuerda.

Además, de niño aprendió mirando cómo sus tíos maternos, también escultores, desarrollaban el arte en la isla. Ya más grande siguió los pasos de su primo artista José Tucki y perfeccionó la técnica con el legendario Koro Zata, quien fue una eminencia del arte de Rapa Nui. Este maestro sufría el "Mal de Hans", pues no tenía manos ni pies y amarraba las herramientas de trabajo a sus muñecas. "Él fue mi guía, con él aprendí lo que es dedicarse a esto con el corazón", afirma.

Si no hubiese sido artista, Jonny admite que habría sido director de obras de teatro, de hecho ha cumplido un relevante rol cultural en la isla. Desde 1985 forma parte del grupo tradicional "Mata Tuú Hotu Iti", cuyo objetivo es rescatar bailes antiguos o cantos rituales que relatan leyendas de Rapa Nui. Además, es presidente de la organización cultural "Mata Tu'u Hotu Iti" y participa activamente, desde 1987, en las competencias del festival cultural de la isla llamado "Tapati Rapa Nui", uno de los más importantes de la Polinesia.

—¿Cuál ha sido una de las obras que más te ha marcado?

—Me ha marcado una llamada Matavi (Lágrima), una obra que realicé como tributo a mi madre, Elvira Hucke Atan. Cuando tenía ocho años mi papá discutía con mi mamá y yo escuchaba cómo mi madre se lamentaba y lloraba por esa situación; esta escultura representa los ojos de ella con lágrimas de dolor. Es una escultura muy emotiva que ha sido una de las más importantes de mi carrera.

—¿Qué pretendes transmitir con tu arte?

—Con mis esculturas quiero entregar paz, amor y que el arte llegue a las nuevas generaciones. Sueño que los jóvenes, en vez de ir a tomar tanto trago y hacer cosas sin sentido, se inspiren en otros caminos como el arte; sería maravilloso que ellos aprendieran cómo tallar la madera, estoy seguro de que se enamorarían de esta técnica.

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