Sábado 13 de Mayo de 2017

Explican desencuentros con las tiendas

Las razones políticas y de corazón de Guillier para alejar a los partidos

René González R.

Una serie de desencuentros caracterizan la relación entre el senador Alejandro Guillier y gran parte de los partidos que lo respaldan (PS, PPD, PRSD y PC).

Aparte de no contar con un comando que le dé poder a las tiendas —y del episodio en que corrió la fecha en que los radicales lo proclamarían—, sólo esta semana se ha batido con las dos colectividades más grandes que lo secundan.

Primero, fue a la Comisión Política del PPD y el timonel de la tienda, Gonzalo Navarrete, aseguró a la salida que no todos quedaron conformes con él. En respuesta, cercanos al candidato presidencial insinuaron que quizás él no iría a su propia proclamación de hoy en la colectividad. Tras ello, las asperezas se limaron.

Segundo, luego de que se conociera que el PS invirtió en bonos de empresas del ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou, Guillier instó a investigar y sancionar las eventuales faltas éticas y recordó que él no es socialista, tensionando su relación con la directiva de Alvaro Elizalde.

De la razón

La frialdad de Guillier con las colectividades no es sólo fruto de episodios puntuales, sino de motivaciones que explica en el libro "De cara al país" de Raúl Sohr.

"Mi estrategia es tomar distancia de los partidos. Se gobierna con los partidos, sí, pero debiera tener sobre mi espalda el mayor apoyo ciudadano posible. Todo lo que logre de apoyo es lo que va a determinar cuál es mi espacio de movilidad", dice.

"Con los partidos hay que tener una negociación dura y decirles: ‘Miren, los partidos gobiernan, pero van a gobernar bien y eso sólo lo pueden hacer si escuchan a la ciudadanía'", añade.

En el libro también deja ver su desafección por el actuar en casos de corrupción. "Mira lo que ha sucedido con los mismos políticos que han sido denunciados y que tienen prácticamente amenazados a los fiscales. Nombraron un nuevo fiscal nacional esperando que cerrara todos los casos", señala.

Del corazón

En "De cara al país" también da motivaciones emocionales para distanciarse: "He notado, en la cultura general de los partidos de izquierda, que se ha ido perdiendo esa amistad y fraternidad que todavía les queda a los radicales… No quise almorzar más con los PPD en el Parlamento. Cada uno por su lado, cada uno manejando sus cosas por teléfono. El único que hacía un intento de crear cierta colectividad era Guido Girardi".

"Con el tiempo dejé también de ir a los almuerzos de los senadores de la NM cuando empecé a aparecer en las encuestas y fui sintiendo la agresividad al pasar… Si no hay afecto no hay fraternidad y las cosas no funcionan", concluye.

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