Viernes 21 de Abril de 2017

Marcial Echenique:

¿Guetos verticales?: “Lo advertimos, pero no nos hicieron caso”

El arquitecto responsabiliza al ex ministro de Vivienda Edmundo Hermosilla del problema, porque él impulsó el Plan Regulador Metropolitano en 1994.

Por Daniela Sánchez M.

"Esto se veía venir desde 1994, cuando se hizo el Plan Regulador Metropolitano (...) Lo impulsó el Presidente Frei, pero lo llevó adelante el ministro (Edmundo) Hermosilla. Fue un grave error. No nos hicieron caso cuando lo advertimos".

Marcial Echenique (74) —arquitecto de la UC, profesor emérito de Uso de Terreno y Estudios de Transporte y ex rector de Arquitectura en la Universidad de Cambridge— responde así desde Teherán cuando se le pregunta por los "guetos verticales" de Estación Central denunciados en las redes sociales por el intendente Claudio Orrego.

Acérrimo detractor de la política urbana implementada en Santiago y —según sus propias palabras— "muy crítico de esta política de vivienda de alta densidad", a mediados de los 90 Echenique se enfrascó en fuertes polémicas con el entonces ministro de Vivienda y Urbanismo. Mientras el primero postulaba que el camino para urbanizar la ciudad era extenderla a baja altura, el segundo optó por instrumentos que permitieran aumentar la densidad de la población. "Hermosilla no hizo caso a lo que decíamos: que se iba a producir un problema grave en los valores del suelo y, por lo tanto, un fuerte aumento en la densidad y congestión vehicular, que precisamente es lo que está ocurriendo".

De hecho —recuerda el arquitecto, quien está radicado en Inglaterra desde 1966—, "el plan del 94 limitó el perímetro urbano y aumentó la densidad de Santiago a 150 habitantes por hectárea; o sea, el doble de lo que tenía antes, pero en el mismo espacio. Y aunque se han hecho modificaciones, se mantiene la base de todo eso".

Repitiendo errores

Explica que "si se restringe la expansión urbana como ha sido en estos últimos 20 o 30 años, se promueve la alta densidad en altura con las consecuencias que estamos viendo (...) Cuando no hay espacio, el precio del suelo se dispara, y la única manera de compensar el costo del suelo es construyendo muchos pisos y, de paso, aumentando la congestión en las vías, porque la red de calles no se aumentó tampoco. Limitar el perímetro urbano fue uno de los primeros errores del plan".

Luego —dijo—, la Municipalidad de Santiago dio subsidios a la vivienda en altura: "Ese fue otro error colosal, porque ahí partieron los desarrollos urbanos de más de 25 pisos en el sector poniente de la comuna con la idea de promover una vivienda social en altura". El problema —dice— "es que pensaron en aprovechar la infraestructura que, según ellos, estaba en las calles de Santiago, pero que en realidad no daba abasto".

—¿Cómo esto se convierte en un gueto?

—Porque la vivienda social no puede funcionar con gastos comunes caros, tienes que mantener el ascensor, la limpieza, la seguridad, y como la gente tiene poco ingreso, no paga los gastos comunes, y al final viene el deterioro. La gente que tiene algo de ingreso se va porque no quiere vivir en un lugar sin ascensores o con falta de mantención. Y en el lugar se va quedando la gente que no es capaz de pagar y se transforma en un gueto social que revela la falta de integración con el resto de la ciudad.

De lo ocurrido en Estación Central, señala que "esos edificios se van a convertir en unos guetos tremendos y serán problemas sociales, como ocurrió en Estados Unidos, Inglaterra y España, donde terminaron por demolerlos. Chile está repitiendo los mismos errores de hace 30 o 40 años en Europa".

Abrirse a la periferia

—¿Hay responsabilidad ética de los arquitectos que hacen estas construcciones?

—No creo que los arquitectos tengan que negarse a construir cosas así porque el cliente, que es el constructor y el inmobiliario, le dirán que si no lo acepta, le darán el proyecto a otro. Generalmente, el arquitecto está al servicio del inmobiliario; él es su cliente. Y el inmobiliario tampoco tiene la culpa. La culpa la tiene la planificación del Estado, porque obliga a la inmobiliaria a comprar terrenos caros y ella construye en altura para aminorar el precio del suelo en cada departamento.

—¿Cómo salir de este problema?

—Permitiendo más desarrollo urbano en la periferia de Santiago, en lugares con buenos accesos al transporte y donde se creen centros secundarios para que la gente no tenga que llegar hasta el centro para ir a su trabajo. Esa es la forma correcta de hacer ciudad en el siglo XXI. Lo peor de todo es que la gente parece que no estudia la experiencia extranjera, y ese es un error tanto de los planificadores como de los políticos. En otros países esta política fue un desastre, y a partir de los años 70 se comenzaron a demoler. Los edificios duraron entre 10 y 20 años.

¿Qué hacer en lo concreto aquí?

—Las viviendas para las personas de bajos ingresos generalmente tienden a ser pareadas unifamiliares, con acceso directo a la calle, para no pagar gastos comunes, y siempre con un patio para atrás. Normalmente son de dos o tres pisos, angostas, pero que les permite expandirse. En Chile ha habido ejemplos interesantes de este tipo de construcciones, como lo hecho por Alejandro Aravena con su grupo Elemental: casas pareadas con espacio para expandirse a medida que mejoran los ingresos de los dueños. Eso es un buen ejemplo de diseño urbano para una vivienda social.

Aprovechar transporte público

—¿Qué responsabilidad tienen las autoridades políticas de la realidad actual de Santiago?

—El intendente Orrego debería haber iniciado ya una expansión urbana importante. Las intendencias deberían ser las que regulen los planes y coordinen los estudios para ello. Deberían ser una prioridad la mejoría y el aumento del suelo urbano alrededor de los corredores de transporte público que pueden ser desarrollados mucho más. Y, bueno, actualizar el Plan Regulador permitiendo mayor desarrollo en las afueras de la ciudad...

—Por ejemplo...

—Hay que aprovechar los lugares con buena conexión. Por ejemplo, un corredor de desarrollo hacia Buin hasta Rancagua con un tren que le permite ir a Santiago cuando es necesario. Eso sería lo lógico: aprovechar trenes suburbanos y las autopistas. Otro gran corredor puede ser alrededor del Melitrén, hacia Melipilla, Talagante y Padre Hurtado. Y hacia el norte, alrededor del tren que va a Til Til, hay un tren que podría ser actualizado (Batuco Til Til). Eso lo propusimos el año 90 al Presidente Aylwin. En Chile ya hay atisbos de esto.

Y explica que "ya está pasando en Valparaíso y Viña del Mar con Merval, que es un tren suburbano que permite el desahogo de esas ciudades hasta La Calera, haciendo posible que esos lugares funcionen bien y tener viviendas más dignas en ese espacio. El corredor hacia Quillota, Villa Alemana y Quilpué son lugares que están bien servidos con Merval. En Concepción también hay un tren suburbano bien interesante. Lo importante es integrar el desarrollo urbano con el transporte, porque en este momento no están integrados; cada uno va por su lado, y es esencial para no seguir repitiendo los mismos errores".

—¿Y dónde es bueno tener una alta densidad en altura?

—En los puntos donde hay estaciones de Metro y muy buen acceso a transporte público. Ahí puede haber edificios de departamentos como vivienda, pero son para quienes tienen recursos para mantenerlos, porque vivir en altura es caro.

VOLVER SIGUIENTE