Lunes 20 de Marzo de 2017

Chile se expandió 1,6% el año pasado

2016, el de peor crecimiento de últimos siete años, repunte sólo llegaría en 2018

La minería perdió relevancia en la nueva forma de medir actividad por parte del Banco Central.

Por Francisca Garrido P.

Se confirmó. Esta mañana el Banco Central publicó la revisión de la cuentas nacionales 2016 y las noticias para el crecimiento no fueron nada de auspiciosas. Chile sólo creció 1,6% el año pasado, anotando la peor expansión de los últimos siete años, cuando la economía se enfrentó a la crisis subprime, la mayor desde la Gran Depresión de la década de 1930.

Entre los principales elementos que empujaron la actividad a la baja se cuenta la contracción de las actividades minera (-2,9%) y manufacturera (-0,9), mientras que en la vereda opuesta contrarrestó la agricultura, impulsada por la fruta.

Y el panorama no pareciera mejorar al menos hasta 2018. De acuerdo con las proyecciones levantadas por Latin Focus Consensus entre 32 bancos de inversión y centros de estudios, la estimación promedio de crecimiento para este año es de 1,9%, mientras que para 2018 sube a 2,5%.

Cambios en la medición

Un elemento a destacar de esta revisión de cuentas nacionales fue que el Banco Central hizo cambios en las ponderaciones que tendrán los distintos sectores económicos para determinar actividad y la minería fue el gran perdedor: su relevancia para el crecimiento sólo significará el 11%, mientras que en las mediciones anteriores era 14%. La industria manufacturera también perdió relevancia para la economía chilena al descender a 9,9% desde 11,2%.

Por el contrario las actividades que aumentaron de importancia fueron comercio, hoteles y restaurantes que suben a 10,9%, desde 9,8%; servicios personales, que aumentó a 10,9%, desde 10,1%, y administración pública que se alza a 4,5% desde 4,1%.

"El alza en la ponderación de los servicios es importante, porque habla de una economía que se está reorientando hacia ese sector y en menor medida hacia recursos naturales. Eso es bueno para una economía que tiene una meta de desarrollo", explica el analista de Bci Estudios, Antonio Moncado.

Para el economista jefe de Scotiabank, Benjamín Sierra, el cambio en la medición de los diferentes rubros de la economía "era predecible por el proceso cíclico que están enfrentando esos sectores", con caídas importantes en minería y manufactura.

Se politiza la desaceleración

El round

por el "corner"

Los dichos del ex presidente del Central Rodrigo Vergara, respecto de que el ministro de Hacienda estaría pateando la pelota para el córner por el crecimiento, desataron la ira de los economistas Eduardo Engel y Andrea Repetto que en una carta a El Mercurio del domingo dijeron que son "descalificaciones destempladas que debilitan la institución del BC". Vergara respondió hoy: "intentar diluir que entre los factores internos hay errores importantes de políticas públicas es, como lo dije ‘poco afortunado'".

El vaso medio lleno

Pablo Correa

Muchas veces sucede que las buenas noticias pasan demasiado desapercibidas al lado de catástrofes, declaraciones polémicas y eventos inesperados. Pero es importante rescatar también las cosas buenas para entender mejor nuestro entorno. En las últimas semanas, el mundo nos ha entregado dos muy buenas noticias. La primera fue el pasado miércoles 15, en las elecciones en Holanda. La segunda, las señales de recuperación de la economía global en forma bastante transversal y con buenos fundamentos.

Partamos por Holanda. No sólo el Partido por la Libertad (PVV) de extrema derecha obtuvo una votación mucho menor que lo que se esperaba, sino que el país fue capaz de proponer una respuesta al nacionalismo populista que fue más allá de simplemente agrupar fuerza en contra. Frente al discurso xenófobo y anti islamista del PVV, que atacaba la pérdida de los valores nacionales de Holanda, la respuesta en las urnas fue premiar a partidos nuevos, más liberales, cuya propuesta era señalar justamente lo contrario: que los valores nacionales de Holanda consistían en el respeto, la tolerancia y la apertura. De esta manera, lo que sucedió en los Países Bajos fue más allá de simplemente detener la embestida populista. Fue la demostración de que hay respuestas serias en la misma política para enfrentar la crisis de las clases medias, más allá del atajo fácil del populismo. Ahora hay que esperar que Francia también siga este camino.

La segunda buena noticia han sido las señales de que por primera vez desde 2010 pareciera haber una recuperación en el crecimiento económico, tanto del mundo desarrollado como emergente. Este podría ser un ciclo inducido por fenómenos monetarios o financieros —más inestables o transitorios— pero todo indica que detrás de ellas existe una mayor actividad manufacturera, tanto en Asia, como Europa y Estados Unidos, así como una recuperación en las expectativas y estimaciones de crecimiento. Las razones para estar más optimistas tienen, entonces, más fundamentos; China ha controlado su cuenta de capitales, los riesgos de deflación en Europa han desaparecido, las materias primas lo reflejan en sus precios ayudando a los países emergentes.

Por supuesto que hay aún una serie de riesgos latentes —políticos en Estados Unidos y Europa, el ajuste monetario de la Fed, el manejo de la deuda en China, etc.—, pero en general hoy el vaso se ve medio lleno. Algo a tener en consideración cuando analicemos nuestra propia economía, así como también las respuestas que están surgiendo desde el mundo político a las necesidades ciudadanas.

VOLVER SIGUIENTE