Lunes 20 de Marzo de 2017

200 años de la Escuela Militar

"Su condición de punto de encuentro entre el mundo militar y el civil es una particularidad que suele ser insuficientemente relevada".

La semana pasada, la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins celebró 200 años de historia. Nacida con la denominación de Academia Militar —recibió su actual nombre en 1843—, es la escuela matriz más antigua de Hispanoamérica, y ha sido durante estos dos siglos la institución formadora de los oficiales del Ejército de Chile. Algunos de los 25 mil alumnos que han pasado por sus aulas han tenido un papel decisivo en nuestra historia. Fueron cien cadetes de esa escuela, las Cien Águilas, los que acompañaron a O'Higgins en Maipú, en la batalla clave de la independencia. Fue dicha escuela la que formó también a buena parte de los protagonistas de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, y la Guerra del Pacífico, episodios que definieron la fisonomía de nuestro territorio actual.

La institución ha pasado por distintas sedes: el antiguo convento de los Agustinos y el cuartel del Regimiento Cazadores, en el centro de Santiago; la calle de la Ollería (Portugal); la actual sede del Regimiento Buin, en Recoleta; el edificio de Blanco Encalada, que hoy ocupa el Museo Histórico Militar, y su sede actual en Las Condes, diseñada por el arquitecto Juan Martínez, donde terminó de instalarse en 1958. En todas ellas, sin embargo, ha dejado en sus alumnos algunos sellos característicos: en primer lugar la disciplina, intrínseca a la carrera militar pero reforzada, en este caso, por la impronta prusiana que marcó la escuela desde la última década del siglo XIX. Dicho carácter se hizo patente con ocasión de la tragedia de Alpatacal, en 1927. Doce jóvenes murieron y más de treinta quedaron heridos en el choque del tren en el que viajaban a Buenos Aires, pero los sobrevivientes siguieron adelante y desfilaron, ganándose la admiración del pueblo trasandino.

También la meritocracia y una formación exigente, no sólo en el ámbito castrense, son herencias de la escuela. Esta institución ha sido formadora de numerosos jóvenes que, aunque no hayan seguido la carrera militar, consiguieron en este instituto una formación de valores y conocimientos que les ha permitido aportar a la sociedad desde otras perspectivas. Esta condición de punto de encuentro entre el mundo militar y el civil es una valiosa particularidad de la Escuela Militar, que suele ser insuficientemente relevada.

Es por lo demás, el principal reto que enfrenta la institución, como lo ha indicado recientemente el director de la escuela: adaptarse a los procesos que está viviendo la sociedad y generar los cambios necesarios para seguir entregando una buena formación académica sin perder el rigor de la disciplina. Los doscientos años que la Escuela Militar celebra —su historia, sus tradiciones, su integración en la sociedad— constituyen una sólida base para enfrentar dicho desafío.

Segunda mirada

J. C. Ramírez Figueroa

Hasta la vista

La historia oficial señala que el rock and roll surgió por generación espontánea y lo fundó Chuck Berry. John Lennon, en un arranque de entusiasmo, diría lo mismo. Pero ese cliché es mezquino. Más que inventar el rock and roll, que ya existía con otros nombres, Berry lo definió, acotó y dejó los lineamientos de lo más tarde se llamaría cultura rock. De hecho, cuando él era un niño, Sister Rosetta —cristiana, afroamericana, mujer, ¿qué más revolucionario?— había inventado la guitarra eléctrica furiosa y el gospel-pop.

Berry tomó eso, además del country, el blues y el hillbilly, y lo volvió global y efectivo. Habló de adolescentes, autos, sexo, desmadre y deseos de escapar. Metió solos y escalas terriblemente imaginativas. Y durante gran parte de su vida fue más un forajido que un viejito amable, de pésimo humor y que prefería la soledad. En su último show, en 2013, sufrimos viéndolo olvidar las letras y ofrecer su genialidad a chispazos. Pero a mí me pareció un animal dando sus últimos saltos. Un espectáculo feroz y tristemente hermoso.

Redacción

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Redacción

Datos personales

Señor Director:

El esperado proyecto de ley que modifica nuestro actual sistema de tratamiento de datos personales ingresó al Parlamento. Los puntos principales son la categorización de nuevos derechos para titulares, la asignación de tipos de datos personales, la creación de una institucionalidad a través de la Agencia de Protección de Datos; además de incluir el negocio de la certificación de protocolos para las grandes auditoras, y una enorme cantidad de normas y regulaciones para las empresas que tratan datos personales; es decir, todas.

Este proyecto es el más completo presentado hasta ahora, desde la entrada en vigencia de la Ley 19.628 que data de 1998. En muchos puntos es muy elogiable pero hay una serie de materia nuevas que fueron pensadas para otro planeta: el monto de las multas es más alto que en países desarrollados (como Francia, que es pionera en el tema); el hecho que se puedan heredar derechos personalísimos de alguien que ya no existe legalmente es desconocer el sistema de sucesión por causa de muerte en Chile. El derecho de portabilidad de datos personales va a generar, exponencialmente, más problemas técnicos que la misma portabilidad numérica; pero, sobre todo, la desprotección de las empresas que hacen gestión de datos personales —algo fundamental para nuestra economía digital— es, por decir lo menos, amenazante. ¿Si no conozco al otro por sus datos, cómo me voy a relacionar jurídicamente con él? Todo esto denota que este proyecto no es balanceado, equilibrado ni justo.

Rodrigo León

Abogado Silva & Cía.

Mando

Señor Director:

Habiéndose producido la detención del general (r) Flavio Echeverría por su presunta participación en los hechos investigados de público conocimiento, procede que el director general, Bruno Villalobos, renuncie a su cargo, en coherencia con la doctrina institucional que él mismo aplicó y por su responsabilidad en el nombramiento del Alto Mando.

Eduardo Kohler

Rafael Garay

Señor Director:

A raíz de la llegada de Rafael Garay a Chile, vale la pena analizar su caso para que no vuelvan a repetirse situaciones como las de este sujeto, que enfrentará a la justicia chilena por el delito de estafas reiteradas contra 37 personas.

Ganarse el dinero es algo que requiere de trabajo duro y de sacrificios. No se obtiene de manera a fácil, aunque algunos se empecinen en creer que es posible conseguirlo a la vuelta de la esquina. Sabemos que ha pasado con varios personajes públicos por creer en ello. Vale la pena preguntarse qué es peor: saber que existen varios "Rafael Garay" en el diario vivir o que aún hay personas con el Síndrome de Peter Pan, quienes no saben o no quieren aceptar las obligaciones propias de la edad adulta, no pudiendo desarrollar los roles de padre o pareja.

Podemos entender este síndrome como el gusto por la plata y la necesidad de satisfacción inmediata, rasgos inherentes al perfil de Rafael Garay y al de los ilusos que confían en un esquema de negocios "rentable" e inmediato y que, como ya sabemos, terminan configurando una estafa piramidal. No crea en lo primero que le digan. Siempre pida una segunda opinión.

Nicolás Ward Edwards

Coordinadora

Señor Director:

La Coordinadora Arauco Malleco (CAM), la semana pasada, se atribuyó el atentado en que se incineraron 19 camiones. En los últimos años se han quemado cuantiosos camiones, vehículos y maquinaria agrícola; se han incendiado numerosas iglesias y colegios y han muerto personas inocentes debido a la violencia existente en la región. El pueblo mapuche es pacífico y solicita sus derechos sin usar la violencia.

Esperamos que la solicitud de los parlamentarios de RN al ministro del Interior, para que declare inconstitucional a la CAM de acuerdo al artículo 19 del capítulo de los derechos y deberes constitucionales de la Carta Magna, tenga el éxito correspondiente.

Pedro Romero Julio

Teletrabajo

Señor Director:

La iniciativa del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (Inapi) de comenzar un plan piloto de teletrabajo para algunos de sus funcionarios marca un precedente, en el contexto de la modernización del Estado, ya que significa un punto de inflexión entre la eficiencia de los procesos, el bienestar de los funcionarios públicos y la optimización de los recursos. Es de esperar que proyectos como éstos tengan cada vez más espacios en el Estado, superando las barreras de la burocracia tradicional.

Eliezer Salinas Belmar

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