Viernes 17 de Febrero de 2017

Banda "Ya Se Fueron":

“No queremos contar historias. No somos Serrat”

Los tres escritores y músicos esperan lanzar en marzo su segundo álbum, mezclado por Max Soublette.

Por Daniel Rozas

"No puedo creer que no te guste Bob Dylan", le dice Sebastián Astorga (36, guitarra) a Roberto Merino (55, bajo y guitarra). Merino se ríe, niega con la cabeza y responde: "No puedo, me supera, me distraigo". Henobarbo, seudónimo de Nicolás Letelier (36, voz), mete la cuchara y conjetura: "No soy fanático de Dylan, pero el mérito de darle el Nobel fue chasconear un premio que ya no le importa a nadie".

Rock progresivo,

pop y postpunk

Cerca de las seis de la tarde de un día de semana, corren cervezas y risas en la sala de ensayo del grupo "Ya Se Fueron". Repantigados en el garage de la casa de la pintora Natalia Babarovic en Ñuñoa, la conversación transcurre atropellada y caótica. Así, mientras Merino recuerda el concierto de Los Jaivas del 81 y manifiesta su aversión por "Queen" y "Phil Collins", Astorga relata su paso por la banda "La Puta Marlon", mientras Letelier, eufórico, expresa su pasión por la música vanguardista tocando notas de un instrumento de viento que parece un saxo en miniatura.

Alguien conecta un amplificador para que escuchemos el primer LP que grabaron el 2015 por Cápsula Discos. Se llama "Uno" y contiene siete canciones que oscilan entre el rock progresivo, el pop y postpunk. Luego del último tema, titulado "Loly Pop", se produce una pausa. "Ésta canción la teníamos desahuciada", cuenta Merino. "Pero extrañamente terminó siendo la canción más popular del grupo" —tiene más de 2 mil reproducciones en Soundcloud— "y es la favorita del escritor argentino Alan Pauls".

La excusa para hablar con los tres músicos y escritores es la próxima publicación de su segundo álbum previsto para marzo. Grabado y mezclado por Max Soublette, el disco se llama "Enero" y está compuesto por seis canciones que duran cerca de treinta minutos. A diferencia del primero, "que fue más rudimentario", ahora cuentan con la participación de Felipe Correa y Juan Ariztía en batería y teclados.

Según sus miembros fundadores, "Ya Se Fueron" ha operado como un colectivo artístico desde su formación y los integrantes han ido rotando, salvo por los tres poetas: Sebastián Astorga, autor de "Prohibiciones y Títulos" y "Paraná"; Nicolás Letelier, quien publicó los poemarios "Violencia Barroca y "Al Sol Invicto"; y Roberto Merino, que además de ser un reconocido cronista, ha escrito los libros de poesía "Transmigración" y "Melancolía Artificial".

Las canciones estructuradas de Merino

El curioso nombre del grupo proviene de uno de los grabados que hizo el pintor español Francisco de Goya para su famosa serie "Caprichos"; una sátira de la sociedad española de fines del siglo XVIII.

Letelier recuerda que la banda se armó hace un par de años cuando trabajaba en una librería que quedaba al lado de la casa de Merino. "Me junté con Roberto y conversamos sobre la posibilidad de hacer música. Ahí comenzamos a componer temas, pero siempre con la idea que debía entrar más gente. Cuando nos dimos cuenta que teníamos cierta cantidad de material reunido, invitamos a Sebastián a participar".

Por esa época también entró el hijo de Roberto Merino, Clemente. Según Astorga, eso ocurrió "por accidente al segundo ensayo. Llegó acompañándolo porque estaba de vacaciones, de inmediato quedó como baterista y después se pasó a tocar bajo y guitarra".

Ese espíritu improvisado y autodidacta, caracteriza el sonido de Ya Se Fueron. Ninguno se considera músico profesional y los tres detestan el virtuosismo técnico. "Existen pocas cosas peores que un solo de guitarra de Yngwie Malmsteen", afirman.

Sebastián Astorga se conoce de toda la vida con Letelier. "Con Nicolás compartimos gustos musicales desde el colegio (Verbo Divino). A Roberto, eso sí, no lo conocía, y creo que uno de sus aportes fue que trajo cosas nuevas como su gusto por el rock de los 70. Te diría que Merino trajo otro tono".

Letelier también le atribuye mérito a Merino. "Roberto suele llegar a los ensayos con canciones súper estructuradas, y ya con esa base nos ponemos a componer. Además, es un experto en bandas raras. Para el nuevo disco hicimos un cover de ‘Flying Away' de ‘The Serpent Power', una banda liderada por el poeta y músico judío David Meltzer. Además, es fanático de grupos con vocalistas femeninas como ‘Catapilla', ‘Elephant´s Memory' y ‘Warpaint'".

Sin relato

Los integrantes de esta banda afirman que les resulta más difícil componer letras de canciones que crear textos poéticos. "Sobre todo si trabajas con música como la que nosotros hacemos, porque la música rock parece estar hecha para el lenguaje anglosajón", dice Letelier.

Lo que sí han hecho es trabajar con material ajeno. En su primer disco hay una canción compuesta con la letra del poema "This be the verse" de Philip Larkin y también utilizaron las canciones "A punto de llover" y "Test de Ronchas" del escritor Rafael Gumucio. "Gumucio nos mandó un archivo como de cuarenta páginas. Él ya había compuesto las canciones, pero sin la música", señala Merino.

El último aporte creativo llegó de manos de Neil Davidson, escritor y traductor británico residente en Chile, autor de "El ceño radiante": biografía sobre el poeta inglés Gerard Manley Hopkins que fue finalista del Premio Municipal 2016.

Davidson les pasó el poema "Pied Beauty" de Hopkins y decidieron cerrar su nuevo disco con la canción del mismo nombre. "Ese poema estaba hecho para transformarse en una canción. Es como un himno", dice Astorga.

Lo que no quieren es transitar por el camino narrativo de la composición musical. "No nos interesa contar historias", explica Letelier. "Esto no es Mediterráneo de Serrat. Nuestras letras son extrañas y etéreas, nosotros trabajamos con imágenes".

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