Jueves 16 de Febrero de 2017

Un premio a la osadía

"Si por algo ha destacado el «Kennedy francés» es por su arrojo, su determinación y un excepcional sentido de la oportunidad".

Una serie de acontecimientos ha dejado a Emmanuel Macron, ex ministro de Economía y Finanzas en el gobierno de François Hollande, como favorito para ganar las elecciones presidenciales en Francia, en abril próximo.

Algunas de estas circunstancias ocurrieron sin que el economista, de 39 años, tuviera mucho que ver en ellas. Por ejemplo, la elección como candidato del socialismo de Benoît Hamon, del ala más izquierdista de ese partido, que dejó huérfanos a quienes preferían un postulante más centrista. También la caída en desgracia de François Fillon, que ganó las primarias de la centroderecha y que hace apenas un mes parecía el favorito, pero que se ha desplomado por una serie de escándalos de nepotismo. Por último, el crecimiento de la nacionalista Marine Le Pen, quien ha empujado al establishment a unirse en torno a quien parezca capaz de neutralizar la amenaza de la xenofobia y el proteccionismo.

Sería injusto, eso sí, atribuir la expectante posición de Macron únicamente a la fortuna. Si por algo ha destacado el «Kennedy francés», como lo han bautizado las revistas del corazón, es por su arrojo, su determinación y un excepcional sentido de la oportunidad. Ello explica que en una democracia tan conservadora e institucionalizada como la francesa, el favorito para ganar la Presidencia sea un candidato que no milita en un partido, y que acaba de crear su propio movimiento, En Marche, que usa sus mismas iniciales.

También sería errado calificar a Macron como un outsider. Al contrario, se graduó en la Escuela Nacional de Administración (ENA), cuna de la élite política francesa, y trabajó en el banco de inversión de la familia Rothschild. Hollande lo eligió como su ministro más poderoso, pese a que nunca militó en su partido, y lo sostuvo pese al rechazo que causaron, en la base socialista, sus políticas de orientación liberal. Sus competidores le han acusado de ambigüedad programática, y de tener más carisma televisivo que densidad política. Pero Macron ha dado muestras de su pragmatismo en términos económicos, y ha sido explícito también en reivindicar el laicismo de la República francesa y la integración europea, dos aspectos que están en el centro de la campaña y que lo colocan en las antípodas de Le Pen.

Una encuesta publicada el lunes lo posiciona en segundo lugar, detrás de Le Pen, en las preferencias para la primera vuelta. En el balotaje, sin embargo, se impondría con un 65% de los votos. Es aventurado anticipar cuál será el resultado de una carrera presidencial como que ha sido pletórica en acontecimientos inesperados. Pero la suerte de Macron bien podría servir como ejemplo de que, con una cuota de osadía, es posible construir una candidatura independiente exitosa, fuera del abrigo de los partidos tradicionales, desde el centro del sistema político, y no desde los extremos de la indignación, la demagogia o el populismo.

Segunda mirada

J. J. Cruz

Diálogo de sordos

—Qué terrible lo que le pasó al juez de San Bernardo —le digo a Walter Alberto, mientras leo un diario de la mañana.

—Anoche me desvelé viendo una película en el cable —me responde, ignorando mi comentario.

—El reo que lo usó como escudo humano llevaba la pistola que le robó al gendarme. Pudo haberlo matado.

—Es una en que Dustin Hoffman salva a los pasajeros de un avión en problemas, pero después desaparece. Le dice a un taxista que prefería "volar bajo el radar" —continúa.

—El juez relata que aprovechó un peldaño para soltarse y tirarse al suelo. Impresiona su sangre fría —porfío.

—El taxista que escucha la historia, Andy García, se hace pasar por Hoffman, dice que fue él quien salvó a los pasajeros del avión, y cobra una recompensa de un millón de dólares —insiste en su relato.

—¿Y cómo se llamaba la película? —le pregunto, rindiéndome.

—«Héroe por accidente».

Redacción

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Redacción

Solidaridad

Señor Director:

En su carta de ayer, Nicolás Fernández-Aránguiz plantea legítimas dudas sobre lo que podría entenderse por solidaridad y cómo ella sería aplicable a la realidad. Conceptualmente se entiende bajo la idea de que todos somos responsables de todos, situando el motor de la sociedad en sus comunidades organizadas, y otorgando al Estado un rol potenciador, articulador y sin protagonismo. Asimismo, se opone al individualismo que nos aísla de lo común, y complementa a la subsidiariedad, evitando que ella se desfigure en un particularismo social.

Lo anterior se materializa en una sociedad que fortalece la familia, modificando las cargas tributarias en razón de la cantidad de hijos. Se expresa en empresas con participación de sus trabajadores en las utilidades y con un esencial cuidado del medio ambiente. La solidaridad fomenta la descentralización, dando lugar a una mayor autonomía local y al desarrollo colaborativo entre las regiones. Más que márketing o retórica, la solidaridad es una oportunidad para nutrir la anemia intelectual y política de la centroderecha.

Pablo Valderrama

Director de Formación IdeaPaís

Desafío energético

Señor Director:

Chile atraviesa una serie de complicaciones energéticas y su demanda seguirá creciendo a medida que el país se acerque al desarrollo. Nos encontramos al tope del uso de energía y electricidad en Latinoamérica: si en 1970 el consumo per cápita era de 660 kWh (según Cepal), en 2014 llegaba a 3.793 Kwh (cifras del Banco Mundial).

Según proyecciones del crecimiento económico, en 2020 se espera aumento de consumo eléctrico en torno a 100 mil GWh de la demanda total de energía, y para abastecerla se deben instalar cerca de 8 mil MW adicionales. Ello significa una fuerte inversión en tecnología, sumado a que la ciudadanía exige energías amigables con el medio ambiente.

El ex secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, indicó que en el mundo se invierte menos en energía con baja emisión de carbono de lo que se necesita para limitar el calentamiento global, y para lograr los objetivos se pidió a empresas duplicar sus inversiones en energía limpia. La demanda de energía continuará creciendo en las próximas décadas, por lo que es una prioridad fomentar su uso eficiente. Cuidémosla y ayudemos a nuestro planeta.

Margarita Ducci

Red Pacto Global Chile ONU-UNAB

Matrimonio

Señor Director:

De las declaraciones de Alejandra Bravo me nacen dos interrogantes: ¿El matrimonio es una institución discriminadora? No. ¿El matrimonio como institución se adecua a los tiempos modernos? No. Por lo tanto, dejemos el matrimonio para las iglesias y, como sociedad, formemos una nueva institución que dé respuesta a las necesidades de los ciudadanos, sin distinción de sexo.

Belmor Valdovinos S.

Presidente JRN RM

Técnicamente

Señor Director:

La vocera de gobierno, Paula Narváez, justificó la pobre evaluación que éste hizo del avión SuperTanker, señalando que "quizás, se hizo con un lenguaje muy técnico". Paralelamente, las encuestas nos muestran que, quizás, este gobierno no sea técnicamente muy competente.

Ignacio Garay P.

Manifiesto

Señor Director:

El documento publicado por la oposición con un rotulado aristotélico resalta la importancia del individuo, pero rehúye hacerlo sinónimo de dignidad humana, incluso omitiéndola en el documento. También la aproximación sobre el rol del aparato público sigue en el juego infructuoso de que la democracia es un concepto al que la sociedad debe aspirar.

Ese eslogan ha sido permanente en la política de nuestro país en el último cuarto de siglo tras la transición formal ocurrida en 1990; cuya insistencia en agotar todos los esfuerzos de riqueza y espiritualidad individual para alcanzarla como un fin, únicamente consiguieron colectivizar la existencia de cada ser humano, crear una apatía hacia la política y, en esa lógica, mantener abierto el proceso de transición que socialmente aún no ha concluido. "Democratizar" significa expandir el camino de un gobierno para encontrar respuestas a cada aspecto de la vida humana, poniendo al final a las personas al servicio del Estado. Siendo este manifiesto, en definitiva, un inicio para repensar la identidad y los fines de una derecha que evite caer en los errores de casi tres décadas.

Sebastián Espíndola Yáñez

Fundación Ciudadano Austral

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