Miércoles 25 de Enero de 2017

Redacción

Matías Garretón Académico CIT-UAI Investigador COES

Otro costo social de las forestales

Los incendios que han asolado a siete regiones auguran la peor temporada de fuego en la historia de Chile. Más que el escaso presupuesto de las brigadas forestales o la falta de mantención bajo tendidos eléctricos, la principal causa de esto es la fragilidad de las plantaciones de pino y eucalipto. Éstos arden con facilidad y agotan las aguas subterráneas. Como esta vulnerabilidad aumenta con el cambio climático, los incendios empeorarán.

Esta precaria situación ha sido promovida desde 1974 por el D. L. 701 de fomento forestal, con 900 millones de dólares en subvenciones, principalmente a grandes empresas. La colusión del confort hizo políticamente insostenible renovarlo en 2015, pero, aun así, el sector forestal recibirá unos 300 millones de dólares más por compromisos previos.

La explotación forestal es muy lucrativa para grandes grupos económicos, pero éstos no pagan las externalidades negativas que genera. Es una actividad que agrega poco valor, paga bajos sueldos, es extensiva en uso de suelos y agota el agua necesaria para la agricultura y el consumo humano. Esto afecta la biodiversidad y el desarrollo de economías locales diversificadas y sostenibles. No es casualidad que las regiones forestales sean las más pobres del país.

El avance de los incendios forestales demuestra la vulnerabilidad creciente de estas plantaciones. Es urgente evaluar los costos socioambientales de esta actividad y cobrarlos. Las empresas forestales deberían cofinanciar a las brigadas de la Conaf y pagar por el agua que consumen. Si con esto dejan de ser rentables, habremos sincerado que hoy son un mal negocio para el país.

Una alternativa probada con éxito es la reforestación de tierras quemadas con bosque nativo, naturalmente adaptado para crecer en las cenizas. Es resistente al fuego, consume poca agua e incluso alimenta las napas subterráneas cuando hay alta humedad ambiental. Su biodiversidad ayudará a adaptarnos al cambio climático, favoreciendo el desarrollo de actividades sostenibles.

Revertir cuarenta años de fomento al monocultivo forestal tendría un alto impacto en trabajadores y pequeños empresarios, pero los costos de no hacerlo serán cada vez mayores. Tenemos la alternativa de sembrar en las cenizas, o más leña para futuros incendios, o recuperar en ellas riqueza natural para el futuro de Chile.

VOLVER SIGUIENTE