Miércoles 11 de Enero de 2017

El cuartel de Google por dentro

La impenetrable fortaleza “verde” de un gigante web en Chile

Guardias, check points y análisis ocular protegen los datos del único data center de la compañía en América Latina, que para 2017 espera sustentarse completamente con energías renovables.

Por Felipe O'Ryan

Guardias en cada pasillo, en medio de las escaleras y hasta en la entrada de los baños vigilan cada rincón de las instalaciones ubicadas casi anónimamente en medio del sector industrial de la comuna de Quilicura. No es coincidencia que los edificios no tengan ningún logo que los relacione con la gigantesca empresa tecnológica norteamericana a la que pertenecen.

Es sólo otra medida de protección que se suma a una larga lista: dos check points bien cuidados, acuerdos de confidencialidad que hay que firmar para entrar e incluso un torniquete de acero que sólo se abre tras reconocer el iris del ojo de un reducido número de trabajadores que cuentan con ese privilegio.

Esta última línea de seguridad tiene como objeto resguardar uno de los botines más importantes que fluye a través de los servidores del único data center de Google en la región: los correos, documentos, videos y datos de todo tipo pertenecientes a más de 8 millones de personas y empresas alrededor del mundo, que nutren la llamada "Nube" de internet de la compañía.

"Soy el director ejecutivo de Google en Chile y ni siquiera yo puedo entrar ‘como Pedro por su casa'. Hay gente que lleva ya cinco años acá y nunca ha podido acceder a la sala que tiene los servidores", comenta Fernando López, la cabeza de la operación de la gigante tecnológica en el país donde tiene comprometida una inversión total de US$150 millones.

La Nube "verde"

En 2012 comenzó en Chile la construcción del primer Data Center de Google en América Latina. Con su apertura cinco años más tarde, la compañía sumó 13 de estos centros en estado operativo alrededor del mundo, con una inversión global que llegó a US$27 mil millones en los últimos tres años.

Además, a partir del 1 de enero, las instalaciones de Quilicura comenzaron a recibir energía desde la central fotovoltaica de El Romero, ubicada cerca de la ciudad de Vallenar, y que cuenta con paneles solares que se extienden por el espacio equivalente a 211 canchas de fútbol.

La planta, que pertenece a Acciona Energía, es la más grande de su tipo en la región. Hasta 80 MW de potencia (de una capacidad total de 246 MW) podrá suministrar las instalaciones de Google en Santiago a través de su conexión con el Sistema Interconectado Central (SIC). El contrato de compra de energía tiene una duración de 12 años y se enmarca en el contexto de un plan a nivel global de la compañía con el objetivo de que el 100% de sus operaciones funcionen con energías renovables. En Chile esperan que esto se cumpla este año.

"Es algo estratégico. El precio de las energías renovables está bajando: Desde 2010, los costos de la energía eólica han bajado 60% y la solar, 80%. Y nos sirve para cubrirnos de las oscilaciones que tiene el precio del petróleo", explica la gerente de Comunicaciones Corporativas para América Latina de Google, Florencia Bianco.

Jorge Giraldo, director de Google Cloud para América Latina

Llevando sus datos a la Nube, “una empresa puede ahorrar hasta 87% de su gasto energético”

Foco de Google en Chile es incentivar la migración de las empresas nacionales y de la región hacia "la Nube". Es decir, acabar con la tendencia de almacenar su información en servidores propios y llevarlos a los servidores externos de esta empresa, distribuidos e interconectados en los 13 data center que tiene alrededor del mundo.

"Al tener todos los datos juntos, se pueden aprovechar economías de escala que no serían alcanzables teniéndolos separados. Una empresa puede ahorrar hasta 87% del gasto energético que significa operar su propia infraestructura y puede compartir, explotar y analizar toda esa información para encontrar tendencias e incluso hacer predicciones", explica el director de Google Cloud (nube) para América Latina, Jorge Giraldo.

Actualmente, un 5% de la infraestructura digital mundial se encuentra en las "granjas" de servidores de firmas como Microsoft, Amazon y Google (que según el reporte de Greenpeace aparecido hoy, es de las empresas aprobadas por su manejo sustentable). Esta última aloja los datos de aplicaciones como Pokémon Go, Snapchat y Spotify.

"Estas empresas no necesitan edificios con servidores propios, porque les proveemos nuestra infraestructura. Por ejemplo, la empresa no tiene que pensar en limitaciones de infraestructura si es que crece muy rápido. Pokémon Go pasó de miles a millones de usuarios en cosa de días, sin problemas como caídas de servidores. Esto gracias a que su capacidad era elástica por estar alojados en la Nube. Eso no pasa por ejemplo con los sitios web de retailers, que en ocasiones especiales como el Cyber Monday colapsan, porque sus sistemas propios no pueden aguantar un aumento tan grande de usuarios.

—¿Qué pasa si se "cae" un data center? ¿Se pierden datos?

—Puedo decir tranquilamente que si se cae un data center no te darías cuenta. Podrías estar navegando con tu celular al lado del centro y no lo notarías. Tampoco se perderían cosas, pues los datos son replicados a otros data centers, que están todos interconectados. Es más probable que se caiga el servidor de una empresa X a que se caigan los nuestros.

—Los hackers se adaptan rápidamente. ¿No hay peligro de que puedan vulnerar sus bases de datos?

—La Nube de Google es muchísima más segura que cualquier otro servicio. Contamos con 600 ingenieros de seguridad que están enfocados en que eso no pase. Justamente, la especialización y rápida evolución de los hackers hace que una empresa que no está dedicada a esto sea más vulnerable.

—¿Las empresas chilenas son resistentes al cambio?

—Chile está muy bien en este aspecto. Hemos trabajado con BCI, Latam y CMPC, entre otras. En esta última, por ejemplo, tienes el reto de diversas operaciones esparcidas en varios países. Y tienes que hacer que los empleados estén integrados como si estuvieran todos sentados en una misma sala de reunión.

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