Miércoles 7 de Diciembre de 2016

Gloria Dünkler, premio Pablo Neruda:

“Está el sur de las postales y el de los chacales de Nahueltoro”

Nacida en Pucón, trabaja en una biblioteca de Santiago y terminó su trilogía sobre la relación entre alemanes del sur, mapuches y chilenos.

Por Juan Carlos Ramírez F.

"Si no hay nada más interesante que escribir, ¿para qué imprimir más basura?"

El sur de Chile y sus pulsiones "de frontera" ha sido material de trabajo para autores como Jorge Teillier, Leonardo Sanhueza e incluso Neruda. Pero es en los poemarios de Gloria Dünkler (1977, Pucón) donde esto se actualiza y justamente le hicieron ganar el Premio Pablo Neruda de Poesía Joven 2016 anunciado ayer.

El jurado, liderado por Adriana Valdés, la premió unánimemente por "el cruce lingüístico, cultural y político de dos mundos: la migración alemana en el sur de Chile y su entramado con la cultura mapuche".

Su libro "Yatagán" (2015) cierra una trilogía integrada por "Füchse von Llafenko" (2009) y "Spandau" (2012) —todos editados por Tajamar— y que exploran los lados más oscuros y violentos de esta relación alemana-mapuche-chilena.

"Siempre he puesto «las pelotas» en lo que escribo y no busco ser complaciente. Me interesa indagar en temáticas oscuras, mazmorras y espinas. Agarrar los fierros caliente y meterme en líos que a nadie interesa porque están lejos del oficialismo", explica.

Por eso, la autora —profesora de lenguaje y técnico en biblioteca— es capaz de reconstruir en sus libros la matanza del Seguro Obrero como "Yatagán" o hacer hablar a un nazi en fuga que no entiende los ritos mapuches ("pensó si morir en combate habría sido mejor/ que llegar a una tierra sin orden./ Ser invitado a un guillatún/ un privilegio que no comprendió") en "Spandau".

Aunque lamenta que estos intentos de remover mediante la palabra siempre terminan siendo normados. "Tantos temas nacen desde la rebelión y la censura hasta que logran posicionarse en la conciencia de la comunidad y después son institucionalizados. Ahí mismo se mata toda la magia de esa fuerza de cambio y se entra en lo reiterativo, aburrido, falto de suspenso, de sangre y tripas".

"Poeta no profesional"

Dünkler —que lleva 11 años en Santiago— confiesa que se demora más de cinco años en trabajar un libro y que esta triología la dejó vacía. "No me dedico a la poesía de manera «profesional». Me gano el pan en una biblioteca muy ruidosa y de usuarios muy demandantes. Son 44 horas semanales y si me sobra tiempo leo lo que puedo".

Ella pide que, por favor, no se tome con arrogancia lo que piensa: "Antes de la palabra está el silencio. Y a veces pienso que si no hay nada más interesante que escribir, ¿para qué imprimir más basura y cansar a los pobres lectores y engañarlos?".

"Con esta trilogía me siento conforme, no sé pero me invade una extraña liberación de que he cumplido con algo o alguien. Siento un alivio, un descanso en mi espíritu. Mas adelante veremos qué pasa".

—Tu poesía remite a ese sur desconocido desde la metrópolis, lejos de las capitales como Puerto Montt.

—Hay varios tipos de sur en mis vivencias. Está el de las postales románticas y el otro, el de la perversión, los chacales de Nahueltoro que aún existen. La contradicción de un humano que es ángel y monstruo, que lucha por sobrevivir un paisaje que lo devora.

—¿Cómo ves la relación de Chile y las migraciones?

—He visto muchos casos de quienes en el papel son tolerantes pero en la praxis son hipócritas. Está en todos lados esa plaga del arribismo unido al clasismo y ese estúpido etnocentrismo inventado para dividirnos y gobernarnos. Para superar estas falsas banderas que inventaron los seres oscuros que gobiernan nuestras vidas tendríamos que hacer conciencia y anidar en nuestros pechos una real voluntad de empatía. Pero uno cae en estos pecados de creerse mejor mil veces al día. Son las trampas del ego.

Su sorpresa ante los premios

"Estoy fuera del círculo lobista"

Sobre los premios recibidos —que incluyen el Municipal de Literatura 2013 y el de la Academia Chilena de la Lengua 2010—, dice que "son un agregado", en el sentido de que "si llegan, que alegría ¿y si no? la vida no acaba en ello, y ése no es el fin tampoco de la misma. Trabajo con más fuerza en lo mío, en mi rincón".

"Este nuevo premio me toma de sorpresa. No lo esperaba, ya que estoy fuera del circuito lobista. Eso es bien sano, a mí por lo menos me mantiene más fresca, más salvaje, pero no soy tonta grave, también me gusta meter la nariz de pronto, aprender de lo que otros hacen".

Su forma de trabajar es tomar "retazos de historia, de testimonios, de evocación hacia los muertos" y así "penetrar en sus pellejos, dolores y sueños hasta que ellos logren hablar a través de mi mano".

La autora entiende la poesía como "un canto colectivo, épico y armado de rompecabezas". El poeta sería "un ave de paso apenas, que no debiera casi ni notarse, que mira desde las alturas y contempla todas las piezas".

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