Lunes 21 de Noviembre de 2016

Innovación y mercado del trabajo

"¿Es racional el miedo que causa el tsunami tecnológico en las fuerzas laborales de las economías desarrolladas y emergentes?".

Klaus Schwab, economista alemán, fundador del Foro Económico Mundial, hizo un cálculo. Comparó la ciudad de Detroit del año 1990 con el Silicon Valley de 2014. En 1990, las tres más grandes compañías de Detroit sumaban una capitalización de mercado de 36 billones de dólares, con ingresos de 250 billones de dólares y 1,2 millón de trabajadores. En 2014, las tres más grandes compañías de Silicon Valley lucían una capitalización de mercado de 1,09 trillón de dólares, con 247 billones de dólares de ingresos, pero apenas 137 mil empleados.

El estado de Michigan, donde se sitúa Detroit, es uno de los puntos neurálgicos del cinturón industrial de EE.UU. Allí se perdieron más de 300 mil puestos de trabajo desde el año 2000. Fue un reducto demócrata desde las elecciones de 1992 hasta ahora, en que triunfó allí Donald Trump.

Michigan es una de las víctimas indeseadas de la cuarta revolución industrial: la era de la data, la ingeniería genética, la robótica, la economía compartida, la impresión 3D, el internet de las cosas, entre otras. Detroit fue planificada para el progreso, no para ese concepto nuevo y más neutral: la innovación. No supo competir, y la gente tuvo miedo del futuro y desconfianza en la clase dirigente.

La pregunta que cabe es si es racional el miedo que causa el tsunami tecnológico en las economías desarrolladas y emergentes, cuyas fuerzas laborales están escindiéndose entre aquellos altamente calificados y una masa capacitada sólo para la tercera revolución industrial, con crecientes índices de pauperización y vulnerabilidad.

La respuesta es sí. Pero no es unilateral. Si bien la revolución en curso es única, su profundidad es algo que la humanidad, en un sentido lato, ha experimentado antes. El cambio de la primera revolución industrial —la de la máquina de vapor— gatilló una polarización de los ingresos y una dislocación del trabajo. También ocurrió con la segunda —la electricidad y la división del trabajo—, la tercera —con la electrónica en la posguerra—, y yendo más lejos, con hitos como el dominio del fuego y el control de la naturaleza gracias al conocimiento agrícola.

Hace un par de semanas se efectuó en Santiago el Festival Internacional de Innovación Social, FIIS 2016. Allí se pudo apreciar una cohorte de oficios novedosos, en muchos de los cuales la insólita condición humana era el centro de todo. Un muchacho que cultivaba la economía positiva, educando a niños de Antofagasta a través del deporte. Un charlista motivacional con sus brazos no desarrollados que hacía malabares con la pelota. U otro muchacho que quedó tetrapléjico tras un accidente, que desarrolló una bicicleta que se adapta a la silla de ruedas. Varios de ellos no tienen estudios superiores, pero se las ingeniaron para resolver un problema personal y ayudar a otros.

La cuarta revolución industrial entraña un riesgo. Y muchas posibilidades.

Segunda mirada

J. J. Cruz

Claude, un adelantado

En Francia, participar en las primarias no es gratis. Y es literal: en las elecciones preliminares de centroderecha —donde quedó eliminado el ex Presidente Nicolás Sarkozy— había que firmar una carta comprometiéndose a "compartir los valores de la derecha republicana y del centro" y, además, pagar una cuota de dos euros (poco más de 1.400 pesos). Pese a ello, casi 4 millones de electores se metieron la mano al bolsillo y fueron a sufragar. Con el dinero recaudado —al ojo, unos 8 millones de euros— se pagarán los gastos administrativos de la primaria, y el resto irá a la campaña del vencedor.

Habría que ver cuánta gente participaría en Chile si, más encima, cobraran por votar. Pero la idea de "Los Republicanos" en Francia no es nueva. Hace algunas semanas, el ex candidato Marcel Claude convocó mediante YouTube a un encuentro para relanzar su movimiento, Todos a La Moneda. Al final del video de 6 minutos se advertía que para participar en la cita, en un domicilio de Independencia, había que pagar una adhesión de 5 mil pesos.

Redacción

Vicepresidente ejecutivo: Felipe Edwards del Río

Director: Mauricio Gallardo Mendoza

Representante legal: Alejandro Arancibia Bulboa

Dirección, redacción y talleres: Av. Santa María 5542.

Fono: 2330 1111 (mesa central) Servicio al cliente: 2242 1111

Ventas, suscripciones: 29562456 www.lasegunda.com

Redacción

Transantiago

Señor Director:

Respecto a la entrevista publicada el jueves 17 al presidente ejecutivo de Transurbano, Víctor Barrueto, y al asesor de dicha fundación, Juan Carlos González (p. 21), quisiéramos aclarar que no existe ningún atraso en nuestro plan de trabajo, por más que algunos deseen instalar dicha sensación.

Causa sorpresa leer ciertas críticas emitidas, como aquellas respecto a indicadores, sistemas de pago, terminales y servicios tecnológicos, más cuando las bases aún no han sido publicadas para su discusión. En ese contexto, dichos comentarios sólo podemos recibirlos como creencias, supuestos o aspiraciones de algunos interesados.

En cuanto a las etapas del proceso, siempre hemos manifestado que apostamos a un proceso gradual y progresivo, en donde primero se licitará un conjunto de empresas operadoras de buses que finalizan sus contratos en 2018 y los servicios complementarios. Es importante realizar este concurso público, para abordar temáticas como la restructuración de unidades de negocios, nuevos recorridos, diseño interior de los buses, formas de pago, indicadores, entre otros; que van en beneficio directo de la ciudadanía y de quienes usamos todos los días Transantiago.

Entendemos la preocupación e inquietud por parte de algunos actores, pero también queremos dar una señal de calma respecto al cumplimiento de los plazos para dar a conocer públicamente los aspectos esenciales de las bases, momento en el que, por supuesto, atenderemos y agradeceremos todos los comentarios y las críticas correspondientes.

Carlos Melo

Subsecretario de Transportes

Unidad nacional

Señor Director:

El agente de Chile ante La Haya, antes de criticar a un ex Mandatario, rompiendo la hasta ahora férrea unidad nacional, debiera preocuparse de no anteponer sus legítimas aspiraciones políticas a la importante labor que se le ha encomendado. Con mayor razón si la acción que cuestiona ha sido desestimada, entre otros, por el canciller y por el ex agente en ese conflicto.

Patricio Mackenna Salas

Ajuste

Señor Director:

Un amigo tiene un auto que funciona tan mal que debe rellenar el aceite constantemente. Últimamente, creo que mi amigo ya está entregado y no hace cambios sino "ajustes" de aceite.

José Luis Hernández Vidal

Evasión

Señor Director:

Ayer me encontraba en el paradero del Puente Nuevo, cerca de Cantagallo, esperando la micro C012, que no llegaba nunca. Junto a mí se encontraban un grupo de escolares, y no pude evitar escuchar sus incesantes críticas hacia el Transantiago.

Al cabo de 40 minutos, el añorado bus llegó; pero de seis jóvenes, sólo dos pagaron, y ni al chofer ni a los pasajeros les importó. Esta actitud me obligó a reflexionar, me di cuenta de que eso no era simplemente un caso aparte, sino que el reflejo de gran cantidad de chilenos que exigen y critican al Transantiago sin ni siquiera pagar por él. Esto es típico de la mentalidad actual, exigir derechos pero cuando se trata de los deberes no nos hacemos cargo.

El que paga merece exigir, pero no basta con eso. Se debe crear conciencia de que el servicio funciona si todos ponemos de nuestra parte. Tenemos que ser vigilantes, no dejar pasar casos como el de estos jóvenes. Si no lo hacemos nosotros, nadie lo va a hacer.

Gonzalo Blanco

Género

Señor Director:

Agradezco al señor Henry Boys (viernes 18, p. 26) por dos motivos: El primero es hacer notar la falta de educación en género que existe en Chile a nivel curricular, y que, lamentablemente, abarca a toda la sociedad sin importar su clase social o nivel de estudios. El segundo es, que al mismo tiempo, da tribuna a las problemáticas de género con semejantes declaraciones, pues se hace patente la disonancia entre el desconocimiento del tema y las acciones que se fundamentan en esa falta de conocimiento.

Con este tipo de declaraciones lo único que logramos, al final, es hacer notar las carencias en discusiones ideológicas en torno a estudios culturales post años 70. Por lo mismo, y muy humildemente, ofrezco hacer un curso teórico sobre ideología de género a quien lo solicite, sólo para que esta discusión se eleve y podamos hablar con fundamentos. Y así, si usted no está de acuerdo con la amplia discusión teórica que se ha tenido sobre este tema en los últimos 50 años, al menos pueda argumentarlo bien.

María Ignacia Durán Echeverría

Magíster en Género y Estudios Culturales U. de Chile

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