Miércoles 2 de Noviembre de 2016

El viento nos llevará

Por Andrés Nazarala R. @andresnazarala

"EL VIENTO SABE QUE VUELVO A CASA"

Dirección: José Luis Torres Leiva.

Chile, 2016.

Duración: 1 hora 44 minutos.

Todo espectador.

Muy buena.

Cuando nos entregamos al vicio de buscar patrones para definir al cine chileno, la obra de José Luis Torres Leiva queda al margen, como una isla llena de misterios. Desde su debut en el año 2004 con el documental "Ningún lugar en ninguna parte", su búsqueda ha sido siempre la misma: observar el mundo detenidamente, dejando de lado prejuicios y discursos; contemplar la realidad hasta que se deforme y nos parezca una revelación. Digamos que sus obras responden a una exploración que trasciende los confines de una sinopsis. La belleza —y, digamos, la esencia— del cine de Torres Leiva radica en la alquimia que encuentra en el lenguaje cinematográfico, en las digresiones, los detalles, los silencios, las elipsis.

"El viento sabe que vuelvo a casa" (proyectada este año en los festivales de Rotterdam y San Sebastián, entre muchos otros) es, en rigor, un seguimiento al documentalista Ignacio Agüero mientras recorre Chiloé investigando una historia para filmar: la misteriosa desaparición de una pareja de enamorados en la isla Meulín.

Entre tomas de una naturaleza envolvente, Torres Leiva registra las conversaciones que el cineasta mantiene con los lugareños y con los adolescentes que llegan a un casting. El hecho de que se interese por sus historias de vida saboteará la premisa de su propio proyecto. Agüero busca detalles sobre una historia que inevitablemente nos lleva a pensar en "Romeo y Julieta", pero en el proceso se enterará sobre una niña que se levantó de la muerte o una anciana que espera la carta de un hijo perdido. Digamos que la realidad será más grande que sus prejuicios.

En su indagación, el visitante descubre también las divisiones sociales de una isla donde los "mestizos" no se mezclan con los mapuches. A Torres Leiva no le interesa, sin embargo, la denuncia social, sino que observar cómo se desarrolla la vida en este paraíso aislado y, especialmente, cómo resuenan los mitos al interior de las comunidades. Al igual que en trabajos anteriores como "Ver y escuchar" o "¿Qué historia es ésta y cuál es su final?", el realizador desliza al mismo tiempo una reflexión sobre el arte cinematográfico y la relación del artista con el entorno. Detrás de todo nos aguarda una suerte de declaración de principios sobre su propio cine: todo merece ser filmado, lo importante es saber observar.

"El viento sabe…" está marcada además por las hermosísimas distracciones de Torres Leiva (tomas del cielo, animales, árboles, mar, rostros) y la bondad con la que siempre ha contemplado el mundo. Considerémosla como una sublime clase magistral.

IDEAL PARA: Ahondar en la filmografía de un gran cineasta.

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