Jueves 15 de Septiembre de 2016

La memoria irónica

Alfredo Joignant

"Lo sorprendente de este asunto está en otra parte. Este inserto es expresivo de una memoria rota, inaudible".

Un pequeño escándalo tuvo lugar el 11 de septiembre recién pasado. Tras varios años de silencio, el pinochetismo criollo, hoy exótico, publicó un inserto de dos páginas en un diario de la plaza. En él, volvía a aflorar el lenguaje extraño, casi irreal, de "chilenos agradecidos de sus Fuerzas Armadas y de Orden que no olvidan y reconocen los sacrificios que ellas hicieron por la patria". El inserto prosigue con fotografías de 47 militares asesinados entre 1978 y 1986, cuyas circunstancias de muerte son detalladas y los autores nombrados como "prófugos".

La reacción escandalizada de tuiteros y lectores furiosos no se hizo esperar, lo que se explica por la repetición pesadillesca de un lenguaje en desuso no muy distinto de la lengua muerta. Esta reacción es entendible si se tiene en mente la representación dominante de Pinochet como encarnación del mal, lo que el historiador Manuel Gárate confirma, en un plano universal, a través de la recopilación paciente de miles de caricaturas publicadas por los principales periódicos de los países centrales desde el 12 de septiembre hasta la muerte del dictador.

Aún carecemos del historiador que fantasee con la imagen de un Pinochet angelical, aunque Gonzalo Rojas no está muy lejos de la fantasía (pero a años luz del historiador de verdad).

Pero lo sorprendente de este asunto está en otra parte. Este inserto es expresivo de una memoria rota, inaudible, sobre todo si se toma en cuenta la singularidad de quienes lo firman en dos líneas milimétricas, casi invisibles: un diario electrónico denominado "Chile informa", rubricado por un representante legal y un asesor cuyas identidades sólo son conocidas por sus padres, con un editor a quien sí reconocemos (Hermógenes Pérez de Arce) y una página web que bien vale la pena visitar (www.chileinforma.com). Dicho de otro modo, una contramemoria que no llega a identificarse, y que por lo mismo no logra comunicar algo que vaya más allá del lamento por estas 47 muertes.

Más profundamente, la memoria del 11 que porta este inserto es una curiosa y fascinante expresión de ironía. Al visitar esta página web, desembarcamos en un periódico editado en Canadá, el que se presenta como "el diario de los chilenos del mundo", con una iconografía coloreada de La Moneda en llamas y la figura del Presidente Allende en medio de la humareda, secundado por una columna referida a "Allende, la poesía y los poetas". Vaya ironía: en el inserto de la discordia se invitaba al lector a descubrir de quiénes eran las "400 firmas de patrocinadores" de esta contramemoria. Al hacerlo, el lector se sumerge en un mundo de izquierdas, más allá de que la iconografía de la catástrofe y el lenguaje poético no hablen exactamente de las mismas izquierdas de 1973.

Si de memoria se trata, en este caso es de una memoria irónica, por las rúbricas y la invitación tramposa al lector. Definitivamente, un caso extraño: nunca antes había visto algo así.

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