Viernes 20 de Mayo de 2016

Expertos advierten inminente llegada de un populista

El presidenciable de los chilenos que no tienen candidato

Voto voluntario y casos de corrupción devaluaron al establishment.

Por Vanessa Azócar y Maximiliano Arce

Ni Ricardo Lagos ni Sebastián Piñera ni Isabel Allende. Según el Barómetro de la Política de MoriCerc, a un 3% de la población le gustaría que el próximo Presidente de Chile fuera el empresario Leonardo Farkas. No es la primera vez que surge el nombre del rubio benefactor de deportistas y amigo de la farándula. En la Encuesta que hizo la UDP en 2015 (el sondeo anual que hace la Facultad de Ciencias Sociales e Historia sobre temas de actualidad) incluso superó a Lagos. Ante la pregunta "¿Quién le gustaría que fuera Presidente?", un 12% mencionó a Piñera, 10% a Marco Enríquez-Ominami, un 5,2% a Farkas y un 4,6% al ex mandatario PPD.

Para Roberto Méndez, director de Adimark, el dato de Farkas es una anécdota pero evidencia el rechazo hacia los políticos tradicionales. Marta Lagos, de Mori; Cristóbal Bellolio, de Red Liberal, y Eduardo Engel, presidente de Espacio Público, coinciden en que hay riesgos para el surgimiento de una candidatura populista. Incluso, algunos temen —dada la mixtura de voto voluntario y casos de corrupción— una versión siglo XXI de la escoba del ex Presidente Carlos Ibáñez del Campo o un émulo local de Donald Trump.

¿Un líder limpio

y tuitero?

"Esto es como si de un día para otro los chilenos dejaran de tomar Coca-Cola. Algunos tomarán agua, otros nada", dice Marta Lagos, añadiendo que el desencanto es generalizado y atraviesa todas las capas de la sociedad, aunque se acentúa en el centro del país, entre los ciudadanos de 26 a 40 años y con estudios universitarios. ¿Cómo sería el candidato ideal de esos chilenos? La socióloga cree que en un escenario de desorden, la gente apostará a un hombre, con experiencia en política, no militante, y, eventualmente, un representante del mundo social.

El economista y ex presidente del Consejo Anticorrupción, Eduardo Engel, afirma que ahora "hay exigencias mayores respecto de más transparencia; por ejemplo, contar con un muy buen manejo de eventuales conflictos de interés. También de escuchar a la ciudadanía". Cristóbal Bellolio acota que el perfil dependerá de la agenda, pues hoy corre con ventaja quien se haga cargo del tema anticorrupción.

El sociólogo, cientista político y director del doctorado en Ciencia Política en la UDP, Cristóbal Rovira, coincide. "Debe mostrarse como alguien limpio, y dado que la sociedad chilena se ha ido liberalizando gradualmente, debe jugar con una agenda al filo del progresismo, pero sin ser revolucionario. Jugar con la idea de paridad de género en el gabinete, gente joven o ministros mapuches", cree.

El asesor de comunicaciones y consultor político en España, Antoni Gutiérrez-Rubi, piensa que los electores "buscan a alguien con manos libres, bolsillos limpios y sin deudas con las familias políticas". Añade que como los ciudadanos "están hartos del ejercicio aristocrático de la política y el poder, los nuevos candidatos pueden tener una vinculación en lo emocional a través de redes sociales".

Del cura

Berríos a Farkas

Según Mori, el 44% de los chilenos cree que ningún político tiene liderazgo. Por eso en las mediciones surgen con mayor frecuencia nombres fuera de la norma. Mori, Feedback, la UDP y el entorno del presidenciable Andrés Velasco prueban nuevos nombres en la plantilla. También lo hacen los cientistas políticos Cristóbal Bellolio y Kenneth Bunker en su juego #electoraldeathmatch, que se realiza en Twitter y pone a competir a 32 figuras agrupados por tendencia ideológica. En la última versión, el senador radical Alejandro Guillier superó al ex intendente DC Francisco Huenchumilla y a la senadora de Amplitud Lily Pérez. Y en la competencia de junio se agregan los nombres de la presidenta de la DC, Carolina Goic; el rector de la UDP, Carlos Peña; el ex Fiscal Nacional Sabas Chahuán y del diputado pro DC Iván Fuentes.

Tanto en el juego como en otros sondeos han surgido, además de Farkas, los nombres del sacerdote Felipe Berríos; el animador Mario Kreutzberger; el presidente de América Solidaria, Benito Baranda, y el mismo Eduardo Engel.

"Todos estos nombres salen por el descontento con los políticos tradicionales y porque la elite política no ha sido capaz de generar nuevos liderazgos. La mayoría tiene el problema de que carecen de vocación de poder", dice Bellolio.

"Pudo ser la oportunidad de ME-O y Velasco"

Cristóbal Bellolio piensa que Chile está en un periodo intermedio entre el desgaste de los políticos tradicionales y el surgimiento de liderazgos nuevos. Sostiene que por eso no es casual que los mejor evaluados sean políticos bajo la edad necesaria para aspirar a la Presidencia, como los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric. "Los mejor evaluados están verdes para ser presidenciables. Esta pudo ser la oportunidad de ME-O y Andrés Velasco, pero también salieron dañados por los escándalos de financiamiento", afirma el analista.

Hasta la elección pasada el ex diputado PS Marco Enríquez-Ominami y el ex ministro de Hacienda Andrés Velasco eran las caras de la renovación. El primero con el eslogan "Chile cambió" y el segundo con su promesa de terminar con las malas prácticas.

Pierre Ostiguy, doctor en Ciencia Política y académico de la UC, apunta a ME-O: "El proyectaba una imagen simpática, buen mozo, un outsider creíble. Pero una vez que empieza a conseguir el cajero automático de SQM, es igual a los demás".

Marta Lagos asegura que en un escenario de incertidumbre política y económica, los ciudadanos apuestan por hombres con cierta trayectoria y madurez. Por eso cree que Velasco perdió una gran oportunidad. "Jugó mal sus cartas, aunque igual en política nada es irreversible", comenta.

Flashback histórico:

Carlos Ibáñez del Campo

¿Ha habido antes en Chile un nivel comparable de desconfianza hacia las instituciones y los políticos? El historiador de la Universidad Católica, Cristián Gazmuri, considera que la actual crisis de confianza es similar al segundo gobierno del general Carlos Ibáñez del Campo. Aquella época en que mostraba la escoba con que barrería la corrupción.

"A fines del gobierno radical de Gabriel González Videla, que fue presidente entre 1952 y 1958, la gente ya no quería nada más con la política. Por eso se dejaron conquistar nuevamente por Ibáñez, que tenía una escoba como símbolo para proyectar la idea de que iba a barrer con la politiquería, con los políticos, con la corrupción. Es lo más parecido a lo que está pasando ahora", afirma.

Hoy solo el diputado PPD Jorge Tarud, autoproclamado como precandidato presidencial, le ha hecho un gesto al fallecido ex mandatario al prometer que reeditará el gesto con la escoba para terminar con la corrupción.

Donald Trump con chupalla

"Donald Trump logra conectarse con el resentimiento de gente que lo ve como su protector", escribió en una columna en El Mercurio el economista y consejero del CEP, David Gallagher. Ese diagnóstico es compartido por analistas extranjeros; entre ellos, el presidente del Interamerican Dialogue, Michael Shifter. "Hay un sentimiento en EE.UU. de malestar, descontento, falta de confianza con la clase política tradicional y el establishment económico. Trump entiende que hay un sector de la población que está muy frustrado y quiere cambios", dice desde Washington. Además, plantea que el fenómeno del descontento es algo global y que refleja el fracaso de los partidos políticos tradicionales, provocando una irrupción de candidatos populistas. "Trump se ve más ‘auténtico' que los otros. Reacciona rápido y dice cosas que dejan totalmente desconcertados a sus rivales; se sale del guión. Me da un miedo terrible, pero le reconozco esa habilidad", añade.

Eduardo Engel sostiene que ante escándalos de corrupción, la ciudadanía pierde confianza en sus liderazgos habituales. "Hay terreno fértil para que emerjan liderazgos populistas, irresponsables. La agenda anticorrupción es un antídoto para prevenir este riesgo", sostiene.

Desde la UC, el cientista Pierre Ostiguy hace un paralelo entre Trump y el senador RN Manuel José Ossandón, que busca quitarle a Sebastián Piñera la opción como candidato de Chile Vamos. "Hay una frescura en el candidato que no se ve mucho en política. El único que hace un poquito de eso es Ossandón, pero es bien moderado el contraste", asegura.

Un político tradicional

gracias a la abstención

En un escenario de descontento extremo hacia la política, la mejor oportunidad para el establishment es que la gente no acuda a votar. "El voto voluntario favorece a los políticos tradicionales, porque el que está chato puede no votar. Y si vota menos del 40%, no pasa nada, todo se mantiene, puede que gane Piñera", asegura Cristóbal Bellolio.

Ostiguy añade que "tener a Lagos y Piñera de candidatos es un síntoma de la incapacidad de la política de renovarse".

Desde la UDP, Claudio Fuentes considera que el alto porcentaje de indecisos es esperable cuando no hay candidaturas declaradas. Pero cree que "como nunca antes la oferta tradicional está cuestionada". "Eso genera mayores condiciones para alternativas fuera del sistema", alerta.

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