Viernes 29 de Abril de 2016

El palacio abandonado que espera una millonaria inversión para ser habilitado

René González R.

En 2008, los presidentes de la Cámara de Diputados, Juan Bustos (PS), y del Senado, Adolfo Zaldívar, promovieron la idea de construir una gran biblioteca del Congreso, con estándares de país desarrollado.

En diciembre de ese año —cuatro meses después de la muerte de Bustos— fue adquirida una construcción de 5 mil metros cuadrados, ubicada en Catedral, a un costado de la Academia Diplomática y justo al frente de la sede del Parlamento en Santiago.

Conocido como Palacio Huneeus —aunque en realidad es un edificio de cuatro pisos de 1924, que se construyó tras la demolición del palacio original—, costó $1.900 millones, equivalentes a unos $2.290 millones de hoy.

Aunque exhibía un ingreso suntuoso, hoy —siete años después de la adquisición— el lobby de cuatro naves, con piso de mármol y que anuncia una subida de escala en el mismo material, no es visible desde la calle.

Desde afuera sólo se ve la lata sobrepuesta a la entrada de fierro forjado. Los otrora grandes ventanales del primer piso están tapados por persianas metálicas a lo barrio Franklin. Los muros lucen grafitis. La fachada agrietada y en su costado, que se extiende por 50 metros en el pasaje Huneeus, se perciben hedores humanos.

Antes de entrar a sacar fotos al interior —explica un funcionario de la Biblioteca del Congreso— sería necesario "sanitizar el lugar".

A pesar de que no hay fecha para licitar —no están los $19.736 millones o casi US$ 30 millones que costará la remodelación— y de que los dos grandes impulsores de la obra están muertos, al igual que el ingeniero estructural que visó su viabilidad (Santiago Arias), la iniciativa sigue adelante.

"La Dirección de Presupuestos nos solicitó reformular la propuesta con el fin de estudiar el costo operacional. En eso estamos trabajando, y esperamos que durante la discusión presupuestaria de 2017 podamos incluir este requerimiento para poder concretar la licitación", dice el director de la Biblioteca del Congreso (BCN), Manuel Pérez, quien respondió un cuestionario.

Rentabilidad en 25 años

Hoy la Biblioteca del Congreso está literalmente desmembrada en 15 partes. Tiene una sede en Valparaíso; otra grande en calle Compañía; bodegas en Santo Domingo y 12 oficinas en un edificio de Bandera con Huérfanos. La nueva construcción juntará todo, menos la sede porteña, e intervendría el pasaje Huneeus, repavimentándolo e iluminándolo.

Un arquitecto involucrado en el proyecto dice que cubrirá necesidades por al menos 80 años. Y aunque el costo operacional no está definido, adelanta que no debiese aumentar respecto de lo que se gasta hoy, debido a que se dejará de pagar arriendos de oficinas y a que habrá ingresos por dos casinos concesionados.

Sin embargo, al solicitar formalmente los resultados de la evaluación de rentabilidad social, que elabora la Subsecretaría de Desarrollo Social, un funcionario de la BCN explicó escuetamente que el proyecto tendría "rentabilidad positiva" entre 25 y 50 años más.

La subsecretaría, a través de un informe, lo recomendó favorablemente debido al impacto positivo de la concentración de oficinas; el resguardo de material valioso, como el primer ejemplar de La Araucana; la colaboración con la labor parlamentaria, a través de salas multipropósitos; la recuperación de un edificio patrimonial y de una zona típica y el impacto en beneficiarios directos, calculados en 144.657 personas.

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