Viernes 11 de Diciembre de 2015

Los libros del 2015:

Una cosecha potente

Fina selección con lo mejor del año literario.

Por Marco Antonio de la Parra

El 2015 fue el año de "Historia secreta de Chile" de Jorge Baradit @baradit, encaramado en la lista de superventas, presidió una temporada con varios libros sobre nuestro país donde se destacaron "La vida eterna de Phineas Gage" de Francisco Aravena, cruce entre realidad y ficción, la novela gráfica sobre Allende de Carlos Flores y Rodrigo Elgueta y "Chilean electric" de Nona Fernández que se une a la saga de "Space Invaders", mucho mejor eso sí que esta última entrega.

Pero la verdad sea dicha, lo mejor vino de afuera con la excepción de tres excelentes volúmenes que encabezan la lista que cada lector podrá ordenar a su gusto:

"Colección particular" de Gonzalo Eltesch, una nouvelle delicada y fina, de estilo limpio y doloroso que relata los tiempos de la dictadura desde el punto de vista de un niño hijo de un anticuario pinochetista

"Qué vergüenza" de Paulina Flores, colección de cuentos de alto nivel, donde no sobra una línea y anuncia una autora a la cual no hay que perderle huella.

"Si te vieras con mis ojos" de Carlos Franz, relato sobre Rugendas y Darwin ficcionando un triángulo con Carmen Arriagada dando vuelo a la imaginación en un trabajo estilístico de altísimo nivel. ¿Lo mejor de Franz? Lo he escuchado decir.

"1986. Cuentos completos" de Rodrigo Rey Rosa. Cuentos del escritor guatemalteco que está convirtiéndose en una voz fundamental de la literatura universal contemporánea.

"Una sensación extraña" de Orhan Pamuk que retorna a la ficción creando un mundo mágico con genialidad

"Judas" de Amos Oz, un escritor que espera el Nobel y aquí regresa a la novela cruzando una historia actual con la investigación sobre la polémica figura de Judas Iscariote. Notable.

"El fin de lo mismo" de Marcelo Cohen, suerte de antología de quien Ricardo Piglia considera el mejor escritor argentino vivo. Un deleite de fantasía y locura, narraciones desbocadas de las que cuesta encontrar en el panorama internacional. Pudo encabezar esta lista.

"La isla de la infancia" de Karl Ove Knausgard, tercer volumen de su obra magna "Mi lucha", siempre en esa mirada detallada, pormenorizando la experiencia vital, esta vez del mundo infantil con el talento que lo ha colocado entre los más grandes autores de Occidente.

"El reino" de Emmanuel Carrère, donde trabaja como es su costumbre con lo autobiográfico y la ficción, entrelazando su experiencia religiosa con las figuras de Pablo y Lucas en una de sus obras mayores desde su exitoso "Limónov".

"El hijo" de Philipp Meyer, un novelón al estilo del mejor William Faulkner o de un Cormac McCarthy inspirado que agarra desde la primera página sin soltarnos hasta sus casi 600.

En lista de espera, varias joyas:

"Dos años, ocho meses y 28 días" de Salman Rushdie, con todo el juego de fantasía de quien entregó en "Hijos de la medianoche", una de las novelas más entretenidas de fines del siglo pasado.

"Rilke" de Mauricio Wiesenthal, una biografía de más de gloriosas mil páginas escrita por uno de los autores imprescindibles de nuestro tiempo ¿O no han leído "El libro de réquiems"?

"El tren marino" de nuestro Daniel Villalobos, juego de alta fantasía que a poco estuvo entre los grandes.

"Perfidia" de James Ellroy, una novela enorme sobre los años 40 en Estados Unidos, Pearl Harbor incluido.

"Los malos" de Leila Guerriero (ed), selección tremenda de crónicas sobre el mal y sus ejecutantes.

"Los diarios de Emilio Renzi (Años de formación)" de Ricardo Piglia, una joya para lectores delirantes, primera parte de una trilogía exigente y gloriosa.

"Respirar bajo el agua" de Karen Codner, una opera prima que vale la pena tener en cuenta.

"Los caballos de Dios" de Mahi Binebine, tal vez uno de los libros más dolorosos después de los atentados de París; y "Hermanos de sangre" de Ernst Haffner, una novela sobre los años 30 en Alemania, donde se incubó el mal y que Hitler mandó quemar rescatada ahora para gloria del lector curioso y ávido.

En resumen, un muy buen año en que el mejor libro varía según muchas opiniones. Consultado Twitter surgieron muchos de estos nombres quedando con menos nominaciones "Hombres al sur" de José Miguel Martínez o la muy polémica "No ficción" de Alberto Fuguet.

¿Por dónde empezar?

En mi lista coloco en primer lugar a "Colección particular", "El fin de lo mismo" y "El hijo".

¿En la suya?

Tiene estas navidades para hacer regalos de los más variados precios ("Colección particular" es pequeño y potente, por ejemplo) y tiene estos meses de verano para confirmar que hemos tenido alta literatura, dentro y fuera del país.

Destacamos a Laurel y Hueders, las editoriales del año, seguidas por Seix Barral, Anagrama y Penguin Random House en sus aciertos.

Y no me pregunte más que Twitter vibró y los escaparates de Buenos Aires y Madrid también. Saludos a @eternacadencia, la mejor librería porteña y La Central en Plaza Callao de Madrid: @LaCentralenMad, que inspiraron estas líneas.

Y felicitaciones a @LibrosdelLaurel y @hueders. Publicaron verdaderas piezas de arte.

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