Viernes 30 de Octubre de 2015

Política

Piñera, sin ser cosista, es más un gestor".

Ossandón es súper valioso, representa una cosa más social".

El ingeniero comercial de la UC y actual decano de la facultad de Artes Liberales en la UAI, Francisco José Covarrubias, pide expresamente que las fotografías sean sin chaqueta. "Eso es demasiado conservadurismo", repite, como lo ha hecho en sus columnas en El Mercurio. En la última, sábado 24 de octubre, afirmó que Mariano Rajoy, David Cameron, Ted Cruz y Margaret Thatcher no podrían pertenecer a Chile Vamos porque la derecha chilena "se quedó congelada en el tiempo y aislada del mundo".

—¿Se considera una persona de derecha?

—Me considero un liberal, que coincide en lo económico con la derecha y en lo valórico con la izquierda. Es una paradoja. Es muy difícil catalogar qué es o no de derecha. Me llama la atención que la gente dice ser de centro derecha en Chile, cuando están a la derecha de la derecha del mundo.

—¿En qué se expresa eso?

—En que el problema de la derecha chilena ha sido su excesivo dogmatismo en lo económico, excesivo temor en lo político y su ultraconservadurismo en lo valórico. El punto de conflicto actual es la disputa valórica donde quienes están estableciendo los estatutos del nuevo conglomerado parecen creer estar fundando una nueva religión y eso no tiene sentido.

—Felipe Kast (Evópoli) ha defendido la idea de legislar el aborto dentro del bloque.

—Esta no es una pelea sobre el aborto, es un emblema de una postura en que la derecha ha venido sistemáticamente tomando posiciones incorrectas.

—Como lo que dijo Lily Pérez sobre la píldora del día después y el divorcio.

—Exacto. Hace 10 años se consideraba que alguien de derecha no podía ser partidario del divorcio ¿Quién podría pensar eso hoy? ¿Cómo alguien de derecha no va a ser partidario de la eutanasia, cuando por definición aduce a los principios trascendentales de la libertad individual? ¿Qué hago yo con mi propia vida?

—¿Qué pasa entonces con la derecha?

—En muchos aspectos es totalmente escéptica del Estado, pero en temas valóricos lo llama a ser el guardián de las buenas costumbres. Eso me parece absurdo. Mucha gente en la derecha nos considera adultos para los temas económicos, y considera que somos infantes para temas valóricos. Chile Vamos quiere tener una visión hegemónica en la cosa valórica.

—Uno de los nuevos intelectuales del sector, Pablo Ortúzar, cree que la derecha está muerta porque las fuentes de sentido de donde se nutrió están truncas.

—Yo no suscribo mucho a ellos, pero valoro mucho el aporte en intelectualidad que han hecho al déficit importante del sector.

—El diputado Jaime Bellolio (UDI) replicó que si una persona de Chile Vamos está por el aborto, esa no era la coalición.

Entonces Margaret Thatcher no podría estar en Chile Vamos. Si alguien quiere decir que por apoyar causales que está aprobadas en todas partes del mundo, no puede estar en Chile Vamos, quiere decir que el fundamentalismo es propio de esta sociedad. Me llama la atención que los jóvenes de derecha han terminado siendo más conservadores que su generación predecesora.

—Francisco José García (LyD) postula que hay que terminar de una vez por todas con el cosismo que dejó Lavín.

—Queda cosismo y creo que eso le hizo un daño tremendo a la derecha. El pensar que los temas políticos no importan, que lo único que importa es que a la señora se le entreguen útiles de aseo, es menospreciar la política.

—¿Cuánto más puede resistir el discurso conservador ahora que comenzará el tiempo electoral?

—Nada. Este discurso conservador se lo ha tendido a llevar siempre el paso del tiempo. Esto es como esos letreros que quedan en el desierto y que se van oxidando. En cinco años más vamos a mirar esto con cierta risa. Esta es una discusión de elite, de ocho manzanas.

—¿Será por esto que sólo un 11% de las personas se identifica con la derecha, de acuerdo a la última CEP?

—No es solamente el tema del conservadurismo, porque esos porcentajes representan la crisis que vive el país. No es muy distinto a lo que pasa con la Nueva Mayoría. Este es un factor más que influye, pero no el decisivo.

Al rescate de la centro derecha

—¿Cómo terminará la coalición?

—Como "La Guerra del fin del mundo" de Vargas Llosa. Van a terminar arriba de un cerro, declarando enemigo al resto de la sociedad y parapetados esperando que venga el día final. Lo que tienen que hacer RN y la UDI es abrir las ventanas y mirar lo que pasa en el mundo. Permitir la diversidad. Y entender que si tú eres partidario del matrimonio igualitario, eso no te obliga a casarte con un hombre.

—Hernán Larraín dijo que Chile Vamos podía recibir el respaldo de Andrés Velasco o viceversa. ¿Podría ingresar?

—Por supuesto. Velasco en cualquier parte del mundo representa la centroderecha liberal. Le va a costar mucho dar el paso. Si uno redefiniera el naipe desde la racionalidad, lo lógico es que un sector importante de RN, el grupo de Velasco y un grupo de la DC tienen afinidad de visiones de mundo.

—¿Le hace ruido Lily Pérez en esto?

—Ella ha sido siempre bien errática en sus posiciones. Me cuesta encasillarla en este juego. Entiendo que siempre ha estado en pos de una mayor amplitud.

—¿Será que la centro derecha sólo espera el regreso de Piñera?

—Hay problemas de liderazgo. Si hay un pecado con Piñera es no haber podido generar un ideario colectivo. Quedó una idea personalista, y por otro lado, una coalición que en su mayoría estaba congelada en el tiempo.

—¿Cómo se puede reestructurar la coalición?

—El rol que tenga Piñera es importante, pero a él le tiene que importar el tema.

—¿Por qué piensa eso?

—Porque Piñera, sin ser cosista, es más un gestor. Estos temas de las ideologías, de la intelectualidad, siento que le aburren. Tiene que ayudar a construir una coalición donde quepan dos miradas. Y tienen que aparecer liderazgos nuevos.

—¿Y qué lugar tiene José Antonio Kast ahora que quiere ser candidato a Presidente?

—Representa la visión conservadora y es legítimo que así sea, pero no me parece que él pretenda homogeneizar la coalición. Si es así, me parece súper mal.

—¿Y Manuel José Ossandón?

—Ossandón es súper valioso. Representa a un mundo que ha sido un poco distante de la derecha, una cosa más social. No pienso como él, pero le tengo mucho aprecio.

—¿Falta un debate ideológico entre todos ellos?

—Bellolio dijo, con gran orgullo, que el 100% de los diputados de la Alianza van a votar en contra de las causales del aborto... ¿Qué debate se puede hacer ahí? Todos piensan igual. Chile Vamos es como un regimiento o una secta religiosa. ¡Bienvenidos sean los debates cuando haya algo que debatir!

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