Viernes 23 de Octubre de 2015

Pedro Engel y sus talleres a ejecutivos:

“Pongo toda mi confianza en alguien que llora 10 o 15 minutos al día”

El ancestrólogo y astrólogo más popular del país aborda la espiritualidad secreta de los hombres de negocios. Después de más de 30 años de charlas, ha llegado a estas conclusiones.

Por Catalina Cabello

Lo primero que recomienda Pedro Engel es el llanto.

"Enseño que llorar hace bien, porque si no, tu corazón se transforma en un palo, y en Chile ya hay muchos así. Hay que beber las lágrimas, compartirlas y tomar las manos de alguien mientras lloras. Las lágrimas son milagrosas. Yo pongo toda mi confianza en alguien que llora 10 o 15 minutos al día. Los que dicen que no lloran nunca, me parecen sospechosos", explica.

Engel es el astrólogo y tarotista que cada vez que aparece en cámara sube el rating a "Bienvenidos", el matinal de Canal 13. Su presencia marca también un antes y un después en Twitter: Los usuarios en masa —y ante la mención de su signo zodiacal— le piden consejos para la salud, el dinero y el amor.

Fuera de la TV, Pedro dicta —para personas y empresas— talleres de ancestrología, disciplina que lleva a conocer la influencia de los ancestros y a sanar las herencias familiares. Ahí, recomienda el llanto.

—¿Los hombres lloran en sus talleres?

— Todos. Los hombres más rudos son los que más lloran, y ese que dice que vino obligado, es el que tiene más pena. Me gusta mi trabajo. Yo me dedicaría solo a enseñarle a llorar a la gente.

—¿Usted llora mucho?

—A cada rato, todos los días. Soy una persona mucho más emocional que racional y me gusta que me corran las lágrimas, me hacer sentir orgulloso de lo que soy.

Su "sensibilidad", dice, le ha traído consecuencias: Varios tuiteros hombres lo insultan a diario.

"A ellos les da rabia esta emocionalidad mía, me escriben cosas feas, me dicen que soy chanta. Yo les pongo mucha oreja a los que me insultan, porque son ellos los que más ayuda te piden y les respondo: «Qué pena, debes estar muy herido con tu padre, porque cómo, sin conocerme, me dices que soy chanta, estafador y sinvergüenza». Después me dicen «Pedrito, no le quise decir chanta». Se disculpan y hasta terminan yendo a mis talleres", remata riéndose.

"Hemos terminado llorando en el casino de Canal 13"

Pedro Engel no tiene secretaria. Si un empresario o gerente quiere un taller de ancestrología, lo tiene que llamar directamente.

Ha trabajado para mineras, pesqueras, bancos, aerolíneas y laboratorios farmacéuticos, entre otros.

En Canal 13, Andrónico Luksic — "el dueño de este canal es una buena persona", comenta él— lo ha invitado a hacer lo suyo al interior de la estación. Hemos hecho cosas lindas en el canal. Todos hemos terminado llorando en el casino", asevera.

"Cuando me llaman los dueños de las empresas (por un tema de confidencialidad no puede revelar los nombres), me he fijado que en realidad me quieren mostrar su corazón. Antes de la compañía, parto por ellos. Detrás de todo ese éxito económico, hay niños que quieren conversar con su papá. Me he encontrado, cara a cara, con las heridas más profundas de los grandes empresarios de Chile", dice.

—¿Por qué sufren los grandes empresarios? No creo que por plata...

—Sufren por sus historias: Su papá no lo quiso o quiso más a su hermano; se sienten valorados solo como proveedores; no saben cómo expresar sus emociones y no entienden por qué su mujer se siente sola y triste, si ellos hacen todo lo que pueden. Les cuesta entender el lenguaje femenino, en general.

—¿Ha notado algún cambio?

—Ahora no tengo consulta personal, solo hago talleres, pero antes de cerrarla me di cuenta de algo. Hace 40 años llegaban muchos empresarios a preguntarme por plata, dónde invertir, si en tal mina había oro, puros negocios. Ni por si acaso me preguntaban por la señora o la amante. Ninguno abría su corazón. Las mujeres eran las que llegaban a preguntar si el marido les ponía el gorro o por qué las había abandonado. Cuarenta años después, el mono cambió: Ahora llegan hombres llorando por amor y mujeres empresarias quieren saber de sus negocios y no están ni ahí si el marido se va. Esto, tarde o temprano, debía pasar porque tanta rudeza y máscara, en algún momento se tiene que caer.

El alma de la empresa

—¿Cómo se les pone el alma a los negocios?

—El frío y racional mundo de los negocios es un mito. Los negocios también tienen alma, y cuando la descuidas, las personas no son felices trabajando ahí.

—¿Cómo está el alma de la empresa chilena?

—En manos de personas que de repente se olvidaron de que tienen alma, pero un cambio se está gestando. Yo soy un ejemplo de eso. Imagínate, trabajo en muchas empresas y soy ancestrólogo, no un tipo certificado internacional en negocios de la universidad no sé cuanto... Yo de negocios no sé nada. Es cosa de meterse a mi cuenta corriente (risas). Creo que la empresa en Chile ha ido abriendo su corazón, está buscando algo más o no me llamarían a mí.

—¿Qué consejo espiritual les da a los empresarios para su alma?

—Uno jungiano, y que va para los hombres en general: Todo lo que dicen y opinan de las mujeres, es su propia mujer interior. Cuando dicen: «Todas las minas manejan como las huevas». Ojo, esa es una afirmación de su inconsciente, de que su vida interior la manejas como la reverenda. Todas tus opiniones de las mujeres —que son lloronas, locas, débiles— son tu mujer interior, tu alma porque para Jung, el alma del hombre es femenina, y el alma de la mujer es masculina. Así que respeta a las mujeres, no les tengas miedo a sus cambios de ánimo, abrázalos, porque ella te está enseñando a no ser rígido.

—¿Qué consejo ancestrológico les da a los empresarios?

—Cuando llegan gerencias nuevas, suelen hacer el efecto retroexcavadora. Eso es lo peor. Cuando no respetas a los que estuvieron antes, estás perdido y la empresa igual. Es fatal.

"El chileno frunce el ceño"

—A propósito de sus talleres, ¿cuál es la gran herida ancestrológica del hombre chileno?

—En Chile, la herida es el padre, porque somos un país de huachos. Acá, el papá es el que va a comprar cigarros y no vuelve. La mujer chilena es heroica, fuerte, eso quedó claro en la dictadura. Yo me inclino ante la chilena.

—¿Y en qué se nota esa herida del padre?

—El hombre chileno tiene miedo a mostrar sus emociones, pero es mucho más emocional de lo que cree. Cuando falta el padre, además, sientes rabia hacia tus pares, porque cualquier gesto de ellos te hace recordar a ese papá que te abandonó. En el fondo, el chileno es débil, cree que la cabeza manda y frunce el ceño y dice que es un pensador y es choro. Pero si ves detrás de eso, notas que hay niños tremendamente heridos, como los del Twitter.

"Bienvenidos insultos"

—¿No le molesta que le digan chanta?

—No. Ser chanta es también una cosa bonita, te da libertad. El chanta es el bufón de "El rey Lear", de Shakespeare, y Lear era todo seriote, y el tony, el poeta-chanta, era el que daba las grandes lecciones de la espiritualidad.

—¿Por qué lo ningunean tanto?

—Mi pega es bien ninguneada en este país. Deben creer que invento el horóscopo. Pucha, he estudiado astrología por más de 30 años, le he dedicado mi vida a esto. Me he tenido que ganar mi espacio. Mira, yo estoy en el matinal desde que partió y mi espacio es el único "original" que va quedando: Se fue el economista, se fue el sexólogo, el psicólogo... Esos gallos ni me miraban, creían que si me saludaban iban a ser "chantas", me decían "no quiero salir contigo porque me bajas el perfil". Y el psiquiatra, cuando yo salía al aire, se tapaba las orejas. Como país, nos falta abrir el corazón.

—Chuta, súper mala onda.

—Los hombres chilenos, en general, le tienen miedo a su lado femenino y por eso lo cubren con una actitud de rudeza. Se nota cuando un hombre tuvo una buena relación su mamá porque es sensible, inteligente, profundo. Y se nota también cuando están enojados con el papá, porque se ponen la coraza de ingenieros, de matemáticos. Y es una tontera, porque el matemático es el hombre más sensible del mundo, la ciencia es pura sensibilidad. Mi hijo Esteban es director del laboratorio de Neuroingenieria viral y genética, en Princeton, y llora más que yo, ja, ja.

—¿A hombres de qué signo zodiacal les cuesta más expresar sus emociones?

—Los Leo y los Capricornio pueden ser un poco más egóticos, pero detrás de todos hay sensibilidad. Un hombre inteligente es sensible.

—¿Qué hombres maravillosos ha conocido?

— Muchos. Nombraré algunos: Humberto Maturana y Gastón Soublette. ¡Chucha que valoran lo femenino estos gallos! ¡Son maravillosos!

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