Martes 16 de Junio de 2015

Sebastián Miranda, de Safestore:

El creador del “clóset infinito” quiere replicar su idea en Brasil y México

Un pequeño departamento donde no cabía ni su ropa ni sus libros le encendió la ampolleta.

Por Bernardita Sanz

Sebastián Miranda vislumbró una idea de negocio cuando se casó y se fue a vivir con su señora a un departamento de 45 metros cuadrados. "Ni se imaginan. Teníamos el lugar lleno de cajas y bolsas con ropa, libros y herramientas que no pretendíamos desechar, pero que tampoco podían seguir en la mitad del living".

Aburrido del desorden, Sebastián comenzó a buscar lugares para dejar sus cosas y se dio cuenta de que no existía el servicio que necesitaba. Y lo que se asemejaba, quedaba en las afueras de la ciudad.

Llamó a un amigo, con quien comenzó a averiguar sobre opciones de bodegaje a escala humana. Se dieron cuenta de que no existía una respuesta micro al macroproblema de dónde guardar.

Así diseñaron una respuesta que llamaron "el clóset infinito": un servicio que concurre al domicilio del cliente, toma aquellas pertenencias que sobresalen de roperos, estantes y cómodas, y las almacena de manera ordenada con cajas que la propia empresa traslada luego a sus bodegas.

Ese es el modelo de negocios que dio origen a Safestore.

"Hasta el momento, sólo tenemos clientes que viven en departamentos y justifican el servicio debido a la falta de espacio para guardar cosas que tengan gran significado", cuenta Sebastián.

"Nada ilegal"

A diferencia de otros servicios parecidos, Safestore tiene la gracia de sólo cobrar por la cantidad de cajas que se almacenan, independiente del tamaño de la bodega. Además, cada caja cuenta con un sello de seguridad para su protección.

"Confiamos en lo que los clientes guardan y por eso no lo revisamos. Lo que sí, cuando el cliente firma el contrato, declara no guardar nada ilegal como drogas o armas, y también se asegura que, en caso de que el sello se encuentre en malas condiciones, responde un seguro", explica.

El primer mes facturaron sólo $14 mil. "Tuvimos 4 clientes, entre ellos mi señora", se ríe Miranda. Hoy, 9 meses después, cuenta con un listado de 150 clientes permanentes y están facturando $1,4 millones mensuales. Para finales de este año pretenden llegar a las 3 mil cajas almacenadas con un stock de mil clientes para lograr facturaciones de aproximadamente $8 millones mensuales.

Safestore mantiene conversaciones con empresarios de Sao Paulo a quienes les gustaría replicar el negocio en la ciudad más populosa de Sudamérica. Una vez que estén instalados, esperan abrir otra oficina en Ciudad de México.

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