Lunes 8 de Junio de 2015

Grta. gral. Generación Empresarial:

“No basta con tener gente inteligente, necesitamos líderes con sabiduría ética”

Paula Valenzuela asegura que los empresarios están sensibilizados con la relevancia de elevar los estándares en materia de buenas prácticas.

Por Luisa Navea Lucar

Los empresarios necesitan acercarse a la sociedad y lo peor que les puede pasar es que sólo aparezcan cuando hay problemas".

No es un secreto: "Los empresarios acusaron recibo del golpe con los escándalos de Penta, SQM y están sensibilizados respecto de la relevancia de elevar los estándares éticos".

Paula Valenzuela, gerenta general de la Fundación Generación Empresarial —que se dedica a promover la ética en los negocios—, coincide con el diagnóstico reiterado por muchos respecto a que para recuperar la confianza de la ciudadanía en el empresariado, éste necesita actuar.

"Todos están preocupados, pero la preocupación no lleva necesariamente a la acción. Desde Generación Empresarial, y ese es nuestro granito de arena, les estamos diciendo ‘señores, les proponemos un master plan en donde cada actividad de las empresas sume sinergias para ayudar a reconstruir la confianza con la sociedad'", destaca.

—¿Qué pasos hay que dar en esa dirección?

—Hay que mostrar acciones concretas. Las acciones en minutos de desconfianza son las que mejor pueden hablar por nosotros. También, tener un liderazgo con sentido de bien común: no basta con tener gente inteligente, necesitamos líderes con capacidad y sabiduría ética.

Además de tener proyectos súper concretos: un proyecto de autorregulación, vamos a capacitar a 50 mil colaboradores en ética; la capacidad de acercarse y realizar reuniones constantes con los distintos grupos de intereses que conforman parte de la sociedad es un deber.

Los empresarios necesitan acercarse a la sociedad y lo peor que les puede pasar es que sólo aparezcan cuando hay problemas. El vínculo con la ciudadanía se tiene que construir desde antes.

"Las empresas han reaccionado tarde"

—¿Cuáles son los sectores que están más expuestos al escrutinio público?

—Por una parte tienes a las grandes compañías de servicios: cuando tienes relaciones de tan gran impacto, en cuanto a clientes y a una buena calidad de servicios, eso te obliga a estar en un constante proceso de mejora.

Otro espacio se da en este dilema entre crecimiento económico y medio ambiente y comunidades, que tienes en toda la dinámica de las mineras y en lo que son proyectos energéticos. Ahí hay un espacio tremendamente sensible.

—¿Por qué no está funcionando la autorregulación?

—Las empresas en general han reaccionado tarde a las demandas sociales, respecto de las expectativas que la sociedad tiene de las empresas. Su respuesta es más reactiva y creo que el desafío que tiene el sector empresarial y los gremios en general es ser capaces de tener un plan de trabajo consensuado y promover la cultura de buenas prácticas.

El trabajo siempre ha dignificado y hay que volver a entender que la empresa es capaz de hacer el bien por el hecho de generar espacios de desarrollo integral del ser humano y, al mismo tiempo, cumplir con su misión.

"Es clave acercarse

a los consumidores"

—¿De qué trata su proyecto?

—El primer elemento es elevar los estándares éticos de forma consensuada de todo el sector empresarial.

Nuestra idea es formar a 50 mil colaboradores en ética aplicada a la labor profesional —de hecho, se está evaluando hacerlo con la Sofofa—, además de construir una herramienta de autorregulación que considera 15 indicadores, que permite tanto al sector privado como al público poder mirarse y saber dónde están en relación con las mejores prácticas. A partir de ello, generaremos un programa de gestión y mejoras en aquellos temas en que todavía estamos débiles. Finalmente, consideramos fortalecer el diálogo con la sociedad, a través de mesas de conversaciones con los distintos grupos de intereses. Por ejemplo, es clave acercarse a la Asociación de Consumidores: ver cómo mira al empresariado y viceversa. Hay una necesidad de acercar la empresa a la ciudadanía y en eso estamos al debe.

"La mirada también debe estar puesta en las cosas positivas"

—¿Las malas prácticas deben pagarse con cárcel?

—No lo sé, pero dentro del Tribunal de la Libre Competencia no aconsejan que esto sea penalizado con cárcel.

Como en todas las cosas, es importante tener los límites y las sanciones, pero también una mirada puesta en las cosas positivas, porque si sólo nos quedamos en las malas prácticas, nos vamos a quedar entrampados en un ambiente de desconfianza espantoso, en el cual nadie quiere hacer un esfuerzo para tomar riesgos, innovar y progresar, y eso es lo que se requiere en el país.

—¿Es necesario actuar con la lógica del garrote para que el empresariado aprenda la lección?

—Nuestro estudio, llamado "Barómetro de valores y ética empresarial", nos muestra que hay un componente explícito, que es el rayado de cancha: normativas, políticas y sanciones, y otro componente implícito: ambiente, convicciones. El estudio concluye que ambos componentes son importantes.

Necesitas leyes claras, sanciones que sean ejemplarizadoras, pero también requieres de un trabajo que saque lo mejor de nosotros. Siempre hay una forma mejor de hacer las cosas. Lo importante es que esa mejor práctica sea extendida a la mayor cantidad de personas.

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